Xunflorea y Zaelnnmata

De Bestiario del Hypogripho

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En la Il-Tierra Cero yacen las fantasías y miedos perdidos de los Il-Humanos, aquellas condiciones antiguas, anteriores a que la información disminuyera críticamente el espacio libre a la imaginación.

Xunflorea y Zaelnnmata son dos naciones-islas más allá de las fronteras, accesibles sólo a través de la Otracción del Deseo, e inalcanzables para quienes solo caminan y navegan de acuerdo al conocimiento.

Xunflorea[editar]

Valle en Xunflorea. Una mujer está sentada meditando frente a un templo en ruinas.

En Xunflorea las hierbas son verdes y se canta todo el año. Los ríos son apacibles y calmos, tan transparentes que dentro de ellos pueden verse con claridad multitud de carpas. Templos de madera adornan las orillas, con rocas conmemorativas en idiomas incognoscibles para los extranjeros. Toda la gente local es amigable y alegra. La población está ataviada con túnicas de forma sencilla y tonos terranos, excepto cuando participan de los frecuentes carnavales, donde los extranjeros son bienvenidos. Las costumbres de Xunflorea no son jamás artificiosas, y no poseen rituales obscuros, resentimiento a quienes arrivan, o sociedades secretas. Todo para ellos es tan natural que ni siquiera necesitan gobierno. Sólo reconocen a un líder: Su profeta Debussa, que hoy no es más que una gigantesca estatua de bronce oxidado, sentada con los ojos cerrados - tan verde como los jardines que la rodean.

En Xunflorea no existen el otoño ni el invierno. Todas las plantas son perennes. Jamás hay tormentas o sequía y cuando llueve, es un gentil rocío. Las brisas frescas se alternan con días agradablemente cálidos. Toda la isla está cubierta de vegetación, sean bosques o praderas. Sus campos floridos son visitados por curiosos colibríes y delicadas mariposas. Pequeñas casas barnizadas adornan los llanos y las colinas.

Incluso para quienes provienen de más allá del mar, la juventud en Xunflorea es larga, y la vejez placentera y libre de enfermedad.

Camino a Xunflorea[editar]

Para llegar a Xunflorea hay que atravesar el Itsmo de Jollan y tomar una de las Naves Azules en el Puerto Simián, cuya locación es desconocida, pero aparece sólo en los lugares donde uno cree que se encuentra la última frontera del mundo conocido. Como tal, es cada vez más difícil arribar, ya que los conocimientos se expanden más y más y lo desconocido, por lo tanto, se encoge. En tiempos pasados, muchas personas podían visitar Xunflorea. Actualmente sólo los Ilegidos tienen esperanzas.

Zaelnnmata[editar]

Una visión de Zaelnnmata a la distancia, en el atardecer.

Tal vez lo que más molesta a los visitantes a Xunflorea es la silueta de Zaelnnmata. A la distancia, más allá del mar, esta isla-ciudad se alza permanentemente.

No es desagradable de por si... más bien, al contrario. Sus cúpulas doradas resplandecen en el Sol del mediodía. Cada tanto se escuchan sinfonías de campanas y el fragor de múltiples harpas. Los cantos de los pájaros parecen del mismo paraiso. Las copas de los árboles parecen crecer hasta las nubes. Inmensos palacios de oro y marfil se alzan con decoraciones inmaculadas. Y se ven coloridos desfiles de pompa y ceremonia, no en las calles, sino a través de puentes de cristal que cruzan la distancia entre las altas torres. Fuegos carmesí, verdes y azules arden en celebración desde las cimas, volviendo a la ciudad imposible de ignorar incluso de noche, y dándole a los metales maravillosos y piedras preciosas de sus paredes nuevos e increíbles tonos y reflejos.

En el horizonte, para quien arriva a Xunflorea y no es nativo, Zaelnnmata parece crecer cada día, estar más cerca, más inmediata. Con el tiempo, los placeres apacibles de Xunflorea parecen deslucirse ante los espectáculos gloriosos de Zaelnnmata. La mirada se vuelve más aguda, y en los desfiles se ven mujeres deleitadas, hombres portentosos, todos de buen humor y como en una perpetua fiesta, que tocan flautas y danzan en sedas semitransparentes de colores vivos. Se dice que entre ellos no existe la vejez o la muerte, y que residen gobernados generosamente por elefantes-djinn que cumplen todos sus deseos.

Los nativos de Xunflorea advierten a los visitantes, sin embargo, que intentar ese viaje es hubris sin retorno. Pocos escuchan. Esas voces locales suenan envidiosas de la riqueza que en aquella isla tan cercana a todos espera. Los mares parecen calmos y las Naves Celestes que esperan en el Puerto de Lunuán, al norte, siempre estan dispuestas. La vasta mayoría de quienes llegan a Xunflorea terminan haciendo el viaje; encontraron algo mejor que sus vidas una vez, entonces, ¿Por qué no dos veces?

Recibimiento[editar]

Los habitantes de Zaelnnmata reciben a sus visitantes con brazos abiertos y los invitan a un banquete. En esta "bienvenida" son apresados y esclavizados, condenados a limpiar y trabajar sin pausa en los trabajos más duros y desagradables. Sus únicos lugares estarán en los húmedos y oscuros calabozos... los ocultos[1] pasajes de piedra rugosa, hostil y fría debajo de los palacios. Los cautivos y cautivas jamás vuelven a ver la luz del día.

Su piel es marcada y desde ese momento hasta el amargo final deberán usar pesadas cadenas de hierro forjado, unidas a rieles cimientados en las paredes. Sólo así la gloria de Zaelnnmata puede mantenerse, ya que alguien debe coser las telas mientras llevan harapos desgarrados, moler los pigmentos mientras usan solo telas incoloras, mezclar los químicos para las llamas vivas de las torres mientras permanecen en lúgubre oscuridad, limpiar los ropajes impecables mientras usan solo jirones sucios, preparar las suntuosas comidas mientras comen solo una pasta repugnante, forjar los lujosos metales mientras arrastran sus grilletes oxidados, tallar las gemas preciosas mientras duermen sobre roca áspera, y soplar el cristal con su último aliento. Quienes se resisten son pasados por la espada. Los elefantes de cuatro brazos siempre vigilan, armados con látigos, mazas, alabardas y cimitarras. La muerte es ignominiosa ya que no se permite la memoria o el duelo. Nadie ha podido regresar de este destino.

Notas[editar]

  1. Estos calabozos estan ocultos y son indetectables a simple vista, principalmente, para que no arruinen la apariencia - tanto para los ciudadanos de Zaelnnmata que los consideran "poco estéticos", como para los visitantes en Xunflorea a quienes les resultarían disuasivos.

⚜️[editar]

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Este artículo está inspirado o basado en, con, sobre, o por la franquicia, el autor, el universo o la obra siguiente:
"The White Ship" de H.P. Lovecraft
No posee ninguna relación canónica con ello.

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