Sueños:Calles granates

De Bestiario del Hypogripho
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Sueño[editar]

Mi compañera y yo huíamos de la policía militar a través de las calles de esa repugnantemente ostentosa ciudad de ricos. Nos ocultamos en un extraño túnel de hormigón rojizo y los pasos de la policía se alejaron. Creíamos haberlos perdidos, pero creo que nos perdimos nosotros, pues al salir estábamos ante extrañas calles de extraño pavimento reflectante.

Caminamos a través de esas calles. Todo era granate. Los edificios, las paredes, puertas, ventanas, aceras, ladrillos, carreteras... todo parecía estar hecho con diferentes versiones del mismo material sólido y gratinoso vitrificado, que sólo poseía ese tono rojo oscuro.

Todo era granate, las plantas, la tierra e incluso las sombras. El agua que salía de las fuentes o que goteaba de los balcones era granate. El cielo era granate y las blancas nubes parecían comenzar a tornarse rojas. La antes blanca luz, ahora era rosa. Y no había ni una maldita persona.
¿Qué estaba pasando? No lo sabíamos.

Pronto oímos pasos rápidos nuevamente, pero esos pasos no sonaban humanos. No era esa corrupta policía militar que lamía los traseros de los adinerados. Era un sonido chasqueante y muy rápido, como de patas queratinosas y afiladas.

Giramos a ver qué venía hacia nosotros, con más horror que curiosidad, pero no vimos nada. Sin embargo el sonido se acercaba cada vez más y más, era cada vez más intenso. El pánico se apoderó de mi pecho y, sujetando fuertemente la mano a mi compañera, echamos a correr.

Huimos durante largo rato hasta que ya no oíamos las patas. De hecho ya no oíamos nada. Mi compañera estaba gritando pero yo no la oía, y no me percaté de ello hasta que me giré a verla. Otro detalle del que no nos percatamos es que una densa niebla había inundado el entorno, no dejando ver cualquier cosa que estuviera más allá de los 3 metros de distancia.

La niebla, o el humo, pues no sabíamos qué demonios era eso, se hizo cada vez más densa y más roja y oscura.
Nos abrazamos horrorizados y allí envueltos en la niebla... en las calles granates.

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