Relatos:El planeta espora

De Bestiario del Hypogripho
El planeta Koruh con una tormenta de esporas.

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Este relato está extraído de los diarios de abordo de la nave de exploración, Bios-143. Capitán de la misión: Samim Croard.

Ciclo 234 de nuestra ruta de exploración. Aquí Samim Croard, capitán de la misión. Nos disponemos a investigar la posible presencia de vida en otro planeta. Esta vez se trata del planeta KR-456, llamado coloquialmente Koruh. Nuestros análisis telescópicos y radiométricos indican que es un candidato idóneo para albergar vida.

Informe preliminar. Desde una posición en órbita, siendo afectados por la gravedad natural del planeta, no se percibe ningún rastro de vida. No se detectan pigmentos fotosintéticos, ni acúmulos de algas o bacterias. Se perciben grandes nubes de polvo arena de distinta coloración. Procedemos a un estudio más detallado.

Ciclo 235. Estamos ya en la superficie de Koruh. Hemos aterrizado en una gran planicie. Procedemos con nuestra batería habitual de pruebas. Tomaremos muestras de suelo, rocas, y aire. Cuando acabemos con esta zona, buscaremos algún rastro de agua. Parece que las ráfagas de polvo y arena son frecuentes en este planeta. — Suleng, Zodyn y Essine, encargaos de analizar las rocas. Yunda, Trim e Inam, vosotros revisad las condiciones del aire.

Aquí Suleng Sten. Las condiciones del suelo parecen aptas para la vida, la roca parece que ha sido desgastada y procesada durante miles de años. Estos son datos prometedores. Aún así no se detectan rastros de vida a simple vista. Ningún gran animal. Tendremos que buscar algún ambiente más húmedo para comprobarlo allí.

Aquí Yunda Quad. Los remolinos son tan frecuentes que opacan los receptores de las máquinas. No detectamos polen. Lo seguiremos intentando en días siguientes.

Ciclo 240. Este planeta parece un desierto. Aunque el equipo dice que las rocas reúnen los requisitos para permitir la vida, no hemos visto ni un animal grande o pequeño. Los remolinos de polvo siguen siendo frecuentes, pero no se perciben ni mosquitos ni moscas. Vamos a coger la nave para explorar desde el aire.

Ciclo 241. No hay ríos, ni charcos a varios kilómetros a la redonda de nuestra posición anterior. Hoy hemos aterrizado en la cuenca de un río dispuestos a continuar los análisis.

Aquí, Zodyn Rumg. Los datos del agua indican que es potable. Este mundo podría ser habitable, pero no se han detectado seres vivos, solo materia orgánica disuelta. Quizás este mundo esté aún en una fase previa a la formación de vida, o quizás la haya perdido recientemente. Continuaremos con las investigaciones.

Aquí Trim Blolye. El aire parece continuamente cargado de partículas, y los remolinos y vendavales continúan día y noche. Tenemos que atar nuestras pertenencias para que no se las lleve el viento. Con estas condiciones, los sensores portátiles que tenemos se saturan y hay que limpiarlos continuamente. Lo más que hemos conseguido ha sido detectar esporas o algo similar, pero quizás es algún tipo de contaminación porque durante este tiempo no hemos visto ningún ser que las pudiera soltar al aire.

Ciclo 242. Soy Samim Croard. Las personas a mi cargo continúan investigando sin frutos este inhóspito planeta. Algunos encuentran indicios por los que dicen que deberíamos continuar, pero estos no son suficientes según los criterios del programa de exploración. Si no encontramos vida pronto, tendré que suspender esta búsqueda y volver a nuestra ruta habitual.

Ciclo 243. Llevamos agotados varios lotes de reactivos y sensores reemplazables y sigue sin haber una confirmación suficiente de vida. Hoy, añadido a los continuos remolinos de viento y al cargado ambiente de polvo se suma una tormenta eléctrica que se ve en el horizonte. Informaré a la tripulación de que partimos antes de que esa tormenta nos alcance.

Ciclo 244. Ya estamos a bordo de la nave. Hemos enviado los datos recogidos por la frecuencia de onda acordada y hemos recibido permiso para continuar hacia otro planeta. Nuestro nuevo destino es GH-892, también llamado Claimend por los planetas cercanos.

Mientras, en el planeta Koruh (KR-456)[editar]

Tras la partida de la nave Bios-143, un ciclón de magnitudes colosales empezó a recorrer el planeta, y allí por donde iba pasando iba soltando agua, y miles de clases de esporas distintas. En cuestión de días, casi como por arte de magia la vida brotó de mil formas posibles, plantas completas, animales de todo tipo, bacterias, hongos, protozoarios. Brotaron como si sus especies hubieran dormido un sueño, y ahora despiertas, continuaba su viaje común. Miles de esporas se intercambiaban y se confundían con el polvo ocre que cubría la superficie del planeta.

Textos base[editar]

Este artículo se ha basado, inspirado en (o ampliado desde) el texto o textos base siguientes:

Fuentes[editar]

Las fuentes se componen de referentes bibliográficos ficticios.

  • Diarios de abordo de la nave de exploración, Bios-143.

⚜️[editar]

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