Ocultoteca:Los siete utukku malignos (MSYA)

De Bestiario del Hypogripho
Logo Mitos sumerios y acadios.png

ATENCIÓN: Este artículo pertenece a la sección de la Ocultoteca.
Mitos sumerios y acadios y Bibliografía.

Este artículo tiene contenido que finge ocurrir en nuestro "mundo real", pero es de hecho ficticio.     Este artículo se compone de contenidos transcritos o recopilados por Jakeukalane.  Este artículo carece de imágenes ilustrativas. Puedes ayudarlo consiguiendo una (o más) imágen/es apropiada/s e incorporándola/s.  Este artículo tiene bibliografía real que sustenta su contenido en todo o en parte.  Este artículo es de dificultad intraficcional negligible o nula (0). Debería ser apto para todo público. 

Una tablilla bilingüe, redactada en sumerio y en acadio, de época babilónica, y que formaba parte de una «Serie mágica» de contenido ritualista, nos pone en antecedentes de la leyenda de una serie de malvados demonios, responsables de los eclipses y de determinadas enfermedades.

¡Violentas tormentas, dioses malignos[r 1] son ellos!
¡Espíritus sin piedad, que nacieron en la bóveda celeste[r 2], son ellos!
¡Ellos son agentes de desgracia!
!Son agentes de mal que, diariamente, (no piensan más que) en el mal y (avanzan) para cometer muertes!
De entre los Siete[r 3], el primero es el (desecador) Viento del Sur[r 4],
el segundo es un dragón con sus fauces ampliamente abiertas (...),
el tercero es un leopardo, colérico (como una fiera a la que se) le ha raptado a sus pequeños,
el cuarto es una serpiente aterradora (...),
el quinto es un león pleno de rabia, a quien no se puede hacer recular,
el sexto es un (morueco) enhiesto que (incluso acomete) al dios y al rey,
el séptimo es una tormenta, un viento malvado que no per(dona a nadie)[r 5],
Todos los Siete, son los enviados de Anu[r 6], el Rey.
Son aquellos quienes, ciudad tras ciudad, causan la oscuridad,
son la tromba que, iracunda, avanza por los cielos,
son las densas nubes que, en el cielo, causan la oscuridad,
son el soplo de los vientos impetuosos que causan las tinieblas en los días luminosos,
son los que golpean de aquí para allá con el Imhullu[r 7], el viento maligno,
son la inundación de Adad[r 8] (y sus) fuertes turbulencias,
(son los que) marchan a la diestra de Adad
(y que) en la base del cielo[r 9], como el relámpago, fulguran por todas partes,
(ellos están) siempre avanzando para cometer muertes.
En los vastos cielos de Anu, el Rey,
están ellos. Allí (están) malignamente y no tienen iguales.
Entonces Enlil[r 10], oyendo esta noticia,
llevó el asunto a su corazón, largamente,
y con Ea[r 11], el sublime consejero de los dioses, tras intercambiar consejo,
colocaron a Sin[r 12], a Šamaš[r 13][r 14] y a Ištar[r 15][r 16] para asegurar el orden en la bóveda celeste;
y con Anu (Enlil) repartió la soberanía de todo el cielo[r 17] a ellos tres, los dioses, sus hijos,
dándoles la misión de estar allí presentes, noche y día, sin cesar.
Entonces ellos, los dioses malvados,
se desenfrenaron en la bóveda celeste.
Atacando a Nannar-Sin[r 18] le rodearon malignamente por todas partes
y hacia su lado llevan al héroe Šamaš y al valiente Adad.
Ištar, con Anu, el Rey,
habitaba una morada pura
y meditaba en la realeza de los cielos[r 19].

Sigue una laguna de ocho líneas.

Sin, que ama a la humanidad, (aporta entonces) turbaciones al país;
turbada está (su) luz y pasa a estar silencioso y postrado[r 20].
Ellos son los dioses malignos, los mensajeros[r 21] de Anu,
ellos, los agentes del mal, patalean por todas partes en la noche,
ellos, por todas partes y siempre, pretendían el mal.
Desde el seno de los cielos, como un viento, se arrojaron contra el país.
Entonces, viendo Enlil en el cielo el eclipsamiento de Sin, el héroe,
él, el Señor, llama a Nusku[r 22], su mensajero:
«¡Nusku, mi mensajero, lleva mis palabras al Apsu[r 23],
en el Apsu a Ea comunícale la noticia de que
mi hijo Sin ha sido dolorosamente eclipsado en el cielo!».
Nusku, atendiendo con respeto las palabras de sus señor,
se dirigió rápidamente hacia Ea, en el Apsu,
y al príncipe, al consejero sublime, al Señor Nudimmud[r 24],
Nusku le repitió palabra por palabra lo que había dicho su señor.
Cuando Ea en el Apsu oyó esta noticia
se mordió el labio y llenó su boca de lamentacione.
Llamó a su hijo Marduk[r 25] y le dejó conocer el asunto:
«!Ve, Marduk, hijo mío,
para que del hijo del príncipe, de Nannar-SIn, que en el cielo ha sido dolorosamente eclipsado,
el eclipsamiento, en los cielos, se convierta en estallido de luz!
¡Ellos son, los siete, los dioses malignos portadores de la muerte, ignorantes del miedo,
ellos, los siete, (son) los dioses malignos, que como un abubu[r 26] se lanzan y se extiende sobre el país,
ellos, como una tormenta, asaltan el país,
atacando a Nannar-Sin le rodearon malignamente por todas partes
y hacia su lado llevaron al héroe Šamas y al valiente Adad!».

El resto del mito está roto. Se puede suponer que Marduk liberaría al dios luna (Nannar-Sin) del eclipsamiento. Tras esta laguna sigue un texto ritual de conjuración, que omitimos[r 27][b 1].

Referencias[editar]

Las Referencias aluden a las relaciones de un artículo con la "vida real".
  1. En el original utukku (del sumerio udug). Estos seres, en principio buenos y que luego se desdoblaron en buenos y malos, pasaron a ser los demonios o espíritus malignos que atormentaban a los hombres en la tierra. Se les debía contraatacar mediante fórmulas mágicas.
  2. Según H. Gressmann nacieron en «el dique de los cielos». Los textos dicen que los utukku nacieron en el cielo, pero que luego, debido a su naturaleza básicamente maligna, se extendieron por todas partes. Una narración señala que nacieron en la montaña de Poniente y que se criaron en la de Levante, situando finalmente su morada en las grietas de la tierra.
  3. Los utukku o demonios malvados aparecen enumerados en los textos en grupos de siete (algunos precisan, «son siete en los cielos, son siete sobre la tierra»). Cuando atacaban al hombre cada utukku, con nombre específico propio, lo hacía sobre una determinada parte de su cuerpo, el aškku atacaba la cabeza; el namtaru la garganta; el utukku el cuello; el alu el pecho; el etimu la cintura; el gallu la mano y el ilu el pie.
  4. El Viento del Sur era uno de los cuatro vientos creados por Anu para determinar los espacios superiores, coincidentes con los cuatro puntos cardinales. Dicho viento, de carácter maligno, aportaba innumerables males a los hombres. Cf. Mito de Adapa
  5. En las representaciones plásticas y monumentos los demonios aparece figurados en formas zoomorfas y en número de siete. Las formas de animales varían según los ejemplares. Los más comunes son: la pantera, el león de grandes orejas, el lobo, el carnero, la cabra montés, el ave de rapiña y la serpiente. Cf. L. de Clercq, Catalogue méthodique... II, París, 1903, pl. XXXIV
  6. Dios absoluto de la cosmogonía súmero-acadia y rel del cielo en la tríada que formaba con Enlil y Ea. Fue el padre de los dioses y el organizador del mundo. Se le veneraba especialmente en Uruk. Por lo aquí dicho, Anu utilizaba al principio a los utukku como sus mensajeros, siendo el instrumento de sus castigos o venganzas. Sin embargo, y con total ignorancia por parte de Anu, estos demonios desencadenaban sus fechorías en el cielo.
  7. Un viento maligno, el huracán.
  8. Dios del tiempo meteorológico, especialmente de las tormentas. Fue el encargado de desencadenar el diluvio.
  9. Esto es, «en el horizonte».
  10. Importante divinidad del panteón sumerio. Dios de la atmósfera, «rey del diluvio» y «señor de los destinos» era el ejecutante de las órdenes de Anu, su padre. Poco a poco fue suplantando el papel de dios absoluto. Fue venerado en la ciudad santa de Nippur.
  11. Ea equivale a «Casa del agua», lo que define el carácter y atribuciones de esta divinidad. Fue dios del agua dulce y del Océano, donde tuvo su morada (Apsu); también se le consideró dios de la magia, de la sabiduría y aun del género humano. Fue venerado especialmente en Eridu. Los sumerios le habían denominado Enki, («Señor de la Tierra» o «Señor del suelo», concebido como fundamente o vasto océano subterráneo).
  12. Dios luna. Su nombre deriva del ideograma sumerio (sumerograma) ZU.EN. Era el dios astro de las noches, especialmente venerado en Ur.
  13. Dios sol (en sumerio Utu), hijo de Sin, el dios luna. Fue considerado dios de la Justicia y de la sabiduría.
  14. Nota del transcriptor: En el original Shamash. Nosotros transliteramos sh por š.
  15. Es la versión semítica de la diosa sumeria Inanna. Ištar alcanzó un gran papel cultual en época babilónica. Fue el prototipo de diosa del amor y de la guerra, siendo sujeto de importantes mitos.
  16. Nota del transcriptor: En el original Ishtar. Nosotros transliteramos sh por š.
  17. Según lo dicho en este mito, Anu y Enlil distribuyeron el cielo entre la luna, el sol y el planeta Venus para vigilar y asegurar el orden celeste.
  18. Nombre compuesto del dios luna. Nannar («Luminaria») es la lectura acadia de Nanna («Hombre del cielo»). El eclipse de luna fue considerado como la consecuencia del ataque de los «Siete» utukku.
  19. Esto es, «pretendía el dominio del cielo». Nótese que estos tres últimos versos no tienen relación con los anteriores.
  20. H. Gressmann traduce: «Sin, eclipsada su luz, no se sentaba en su mansión de gobierno» y en la nota correspondiente aclara: «No resplandecía en el cielo». El eclipse de Sin (la luna) era el fenómeno más temible para los mesopotámicos, considerándolo causa de grandes turbulencias. Según el mes en que aquél se produjera sobrevenían unas causas u otras.
  21. Es evidente que Anu ignora al principio el carácter tan maligno de los utukku.
  22. Dios del fuego o, si se quiere, una hipóstasis del dios del fuego Gibil. Nusku fue el mensajero de los dioses y especialmente de Enlil con quien recibió culto en el Ékur de Nippur.
  23. Es la morada íntima de Ea, santuario fundado en el Océano primordial.
  24. «Proceador del hombre». Era uno de los nombres de Ea (Enki) en cuanto creador y señor de los seres humanos.
  25. Dios nacional babilonio, hijo de Ea (Enki) y Damkina. Tuvo por esposa a Zarpanit y por hijo a Nabû. Su culto se centralizó en el Esagila de Babilonia.
  26. Palabra acadia que significa «diluvio», «ciclón».
  27. El ritual tenía como finalidad liberar al rey del poder de los demonios malignos; «rey, el hijo de su dios», que como Nannar-Sin sostiene la vida de la tierra y que como la luna, que brillará de nuevo, también llevará sobre su cabeza el resplandor una vez alejados los demonios.

Bibliografía[editar]

La Bibliografía se compone de recursos informativos que existen en la "vida real".
  1. Lara Peinado, F (1984): Mitos sumerios y acadios Este icono indica que el enlace anterior es un archivo PDF.Este icono dirige a una versión archivada en Internet Archive del enlace inmediatamente anterior.. Editora Nacional, Madrid, pp. 521-526 (268-270).

⚜️[editar]

 Avatar Jakeukalane.png  Artículo transcrito por Jakeukalane
Por favor, consulta rigurosamente la bibliografía antes de cambiar o añadir algo a las transcripciones.
Icon libro 1.png