Hrazdan de Sargadae

De Bestiario del Hypogripho

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Hrazdan de Sargadae fue un vizir, luego Sultán de la isla de Sargadae en el plano de Habazir (una Sfera de la Metásfera Khur). Se lo conoce como prolífico usuario de la psal y líder de "Los Sin Cuenta Ladradores" una cofradía de psiratas y asepsinos; así como por el legado de su legendario tesoro.

Inicios[editar]

Nació como Paygharan en la vecina isla de Norinto. Quedó huérfano de madre a temprana edad debido a un ataque corsario sobre su ciudad; su madre era adivina y había sido tomada como trofeo de un saqueo. Su padre debía trabajar muchas horas al día como zapatero, así que el futuro Hrazdan merodeaba por las calles a temprana edad. Primero se dedicaba a ladrar y aullar con los perros callejeros, pero luego su dominio y amistad con estos le dio valor formando parte de pandillas de delincuentes juveniles.

A los 14 años, mayoría de edad para Norinto, fue atrapado definitivamente y su padre lo renunció como a su hijo. Pero para ese enconces Paygharan, ahora conocido como Ziploz "el perro de las playas" ya tenía su propia pandilla que por un extraño vínculo de lealtad lo ayudó a escapar. Abordaron un pequeño barco y navegaron a Sargadae de donde uno de los miembros de su grupo, Cabamin de Jilezia, era un aristócrata.

Ensoñación y ascenso[editar]

Pasó de un tipo de vida disoluta a otra; bajo el patronazgo de su ex compinche, se transformó en una especie de mafioso político, el músculo para las maniobras de un sector de la aristocracia, capaz de moverse por primera vez en la parte "distinguida" de la sociedad. La gran ciudad de Sargadae dominaba la isla entera y estaba llena de palacetes y complejos amurallados. Entre el placer también descubrió la Psal, importada de los lejanos desiertos de Jebem. La metrópolis portuaria de Sargadae era un nodo fundamental para la comercialización de psales de distintas características, y el ahora nuevamente renombrado Hrazdan no tardó en hacerse con parte de este lucrativo negocio, cobrando prevendas a los comerciantes por su "seguridad". La psal era tan abundante en baja calidad que inclusive podía ser utilizada como explosivo para disparar los cañones de los navíos, pero las psales de alta calidad como las psales rosas de las dunas moradas, o las psales azules del lirio de oasis, eran bienes preciados y carísimos.

A diferencia de anteriores matones que tenían por norma "no consumir la mercadería" (sea para evitar la dependencia o los efectos secundarios), Hrazdan demostró ser notablemente resistente a los efectos secundarios de la Psal incluyendo deshidratación y su mal sabor. Tanto era así que comenzó probando las psales no refinadas, normalmente mortales, y de este modo con bajas e incrementales dosis fue adquiriendo tolerancia. De este modo podía comerciar la psal de gran valor y utilizar para si la de menor importe. Junto con ella desarrolló sus aparentemente latentes aptitudes psíquicas.

Los peldaños del poder[editar]

Su resistencia no sólo elevó su reputación sino que utilizaba el trance casi convulsivo que lograba para predecir fragmentos de futuros posibles. La visión de Hrazdan se elevó y adquirió fama de místico y no ya solo de maleante. Era comisionado por Cabamin de Jilezia en un navío corsario, irónicamente convirtiéndose en algo similar a quienes tomaron a su madre. Una parte de su corazón le señaló esta misión como una posibilidad remota de reencontrarla, pero en el fondo sabía que esta solo era una excusa para saciar su sed de dinero y poder. Tras varias acciones exitosas junto con reclutamiento y envío de tesoros y cargamentos de enemigos y adversarios a su "patrón y protector", acumuló una pequeña flotilla de naves tomadas y robadas. Temiendo su poder, Cabamin, que había llegado a Sultán en parte gracias a él, lo trajo de vuelta a tierra y lo convirtió en su vizir - un cargo normalmente nominal pero de gran dignidad, en el cual, esperaba su superior, estuviera atado a protocolos que le impidieran accionar en el terreno político-económico.

Hrazdan, aunque ahora fornido, fuerte y popular entre sus hombres, sabía que no podía enfrentar directamente aún el poder y la riqueza de la ciudad-estado. Así que fingió obediencia, ya que la psal le había dado una paciencia que antes no poseía. En el interior de su lujoso e inútil palacio se encontraba ahora confinado y vigilado. Razonó sin embargo que aunque no pudiera salir al mundo, el mundo aún podía venir a él. Construyó así una red de contactos y de suministro, en el cual sus guardias más cercanos se convertirían en sus compinches y cómplices. Construyó una burocracia paralela de tráficos de influencias que se burlaba del hedonista e ineficaz Cabamin. Se aseguró de conseguir psales de mejor calidad y poderlas usar para amplificar su capacidad de sondear el futuro inmediato e incluso los pensamientos superficiales de quienes le rodeaban.

El sultán le creía pasivo, retirado y controlado; pero en realidad esta era solo una farsa generada deliberadamente por su propio autocontrol, el show perfecto de fingir ser taciturno y conformista. Sin embargo, en sótanos y túneles secretos, no sólo podía Hrazdan entrar y salir a voluntad, disfrazándose entre la población y quitándose su densa barba negra, ahora un ingenioso postizo; sino también comenzó a entrenar una cofradía secreta de psiratas y asepsinos, llamados "Los Sin Cuenta Ladradores", una críptica referencia a su primer apodo criminal como "perro". A esta nueva y disciplinada pero terrible sociedad secreta confió algunas de sus técnicas para tolerar las psales más terribles, controlándolos así también de esta manera (si Hrazdan daba una psal deliberadamente letal y morías al tomarla, era porque "fallaste la prueba").

En un día literalmente predestinado como fortuito para la empresa, los Ladradores entraron por túneles debajo de las murallas del palacio personal del Sultán y lo asesinaron, entronando ese mismo día a Hrazdan. Muchos en la ciudad bienvinieron este cambio, ya que (en parte gracias a las campañas del propio psirata) su gobernante era infame por hallarse desconectado de las necesidades de todos salvo las propias. En cambio, Hrazdan se hallaría muy "a tono" siempre con el estado anímico de la ciudad, ya que podía percibirlo directamente durante sus trances, anticiparlo, y enviar las ordenes necesarias...

Bandido, Psirata, Sultán[editar]

A pesar de su forzada paciencia, Hrazdan era lo contrario a una persona pasiva, así que cuando tomó el control regresó a sus formas enérgicas. Se lo podía ver patrullando la ciudad personalmente, recolectando impuestos con su guardia de asepsinos e intimidando a sus adversarios. Pero esto no era suficiente para él, así que recurrió a la piratería organizada como forma de adquirir mercaderías aún más raras. El comercio de la isla se vio dañado por estas políticas, pero nadie se atrevía a contradecirlo. En ocasión repartía de forma populista las riquezas que ganaba en sus campañas para paliar los ánimos de los ciudadanos. Estos recibían los "obsequios" en fastuosas fiestas y desfiles, arrojadas las ganancias desde elefantes blancos entre griteríos y fanfarria, los atravesaban todas las calles de la ciudad.

Las ciudades-estados circundantes no tomaban en broma los ataques de Hrazdan a sus comerciantes y misiones. Apenas al segundo año una gran coalición -con Jilezia a la cabeza- reunió una gran flota conjunta para enfrentarle. Hrazdan maniobró alrededor suyo y huyó varias veces, haciéndolos ir más y más fuera de su curso original y distrayéndolos con escaramuzas. Ellos creían a pesar de esto tener la victoria asegurada, ya que la huida solo demosraba que su adversario era incapaz de enfrentarlos. Pero a la tercera semana, una gran tormenta eléctrica agitó las olas e hizo a la desorganizada flota -con no menos de cinco comandantes independientes- chocarse entre sí, a lo que se le sumó el fuego amigo cuando los navíos robados y sin bandera de Hrazdan se metieron entre ellas a causar caos. En la oscuridad de la batalla el Sultán abordó la nave personal del heredero de Jilezia y lo atravesó con su espada, la cual fue golpeada por un rayo. Hrazdan tomó el cuerpo chamuscado y lo expuso para asegurar la rendición de los restantes contrincantes. Luego de esto su fama como vidente, puesta en duda inicialmente por la coalición, fue amplificada diez veces y se le consideraba mago, alquimista y hechicero.

No bastándole una victoria nominal, Hrazdan navegó hacia Jilezia misma con la intención de tomar su flamante ciudad capital, gobernada por un anciano y decrépito rey postrado en su trono. Cuando el musculoso Sultán-Psirata entró a pecho descubierto y con sable desenfundado en la sala -hecha de exquisitos mármoles coloreados y de altísimo techo- junto con sus bandidos, los reyes de Jilezia no ocultaron su desprecio. "Si vienes a deponerme hazlo pronto, no soporto la visión de un mero ladrón y asesino dentro de mi palacio", fue lo que maldijo Cypirán, el anciano monarca de pálida complexión. "No vine a deponerte, vine a matarte, ¿Soy un asesino, no es así?" fue la respuesta del Sultán. Cuando su espada bajó, sin embargo, no era el rey sino la reina lo que atravesó; algo que Hrazdan no había visto por anticipado. Atónito, reconoció una cicatriz en la mejilla; la cicatriz de su progenitora. "Madre", llegó a pronunciar casi como un suspiro sin fuerzas. Todavía a la mujer, aún colapsada en el piso, en cambio le quedaba algo de aliento, así que antes de morir pronunció: "Tú no eres mi hijo. El que mataste en la oscuridad del mar era mi hijo. Un hombre, no una bestia. Crees que puedes manipular el destino. Morirás de la forma que menos esperas." - Y dicho esto, expiró su último aliento.

Paranoia y fin[editar]

La ciudad fue saqueada y su rey arrojado al mar, para que nadie pueda construirle una tumba. A pesar de sus palabras, la madre de Hrazdan fue enterrada con todos los honores. El sultán, sin embargo, había perdido todo aspecto jocoso y desde ese entonces parecía nervioso y demacrado. Sus actos y aquello que había oido lo perseguían una y otra vez.

La piratería se intensificó y llegó a hacerse más o menos dueño de todo el archipiélago de, clave para el transporte de mercancías entre los imperios Gahorzi y Qaménico. Pero su verdadero cometido en esto era monopolizar las psales de alto valor y no por motivos exactamente comerciales, sino para consumo personal. Se hallaba obsesionado con la visión del futuro y quería saber cuál iba a ser su forma de morir, probar que su madre se equivocaba. No era por mera devoción que su funeral había sido un asunto de Estado, sino que no quería dar ninguna excusa para las maldiciones de quien tenía fama de ser una poderosa bruja. Después de todo no por nada ella también había pasado de esclava a reina. Hrazdan llegó al extremo de exiliar a sus propios hijos a tierras distantes, incluso si ninguno parecía tener el don de la premonición, por miedo de que toda su estirpe llevara su propia maldición. En sus visiones convulsivas descubrió cientos de complots para asesinarlo o deponerlo, e hizo pagar a los culpables el precio de la sangre. Otros pagaron este precio por solo pensarlo, o por que hubiera tan solo una pequeña posibilidad de que lo hicieran en el futuro. No había diferencia para Hrazdan, que desde un presente dado veía tantos futuros ramificarse como hojas en un árbol de eucalipto. Lo cierto es que nadie podía desafiarlo. Pero cada vez las formas de morir se multiplicaban más y más. A medida de que su visión se volvía más perfecta y completa, las formas de morir se multiplicaban al infinito, su probabilidad total se acercaba a uno. Sin embargo, siempre que pudiera las iba a prevenir. Siempre que supiera por adelantado estaría a su alcance. Sólo un poco más y descifraría la manera...

Hrazdan fue encontrado muerto en su cámara de meditación solitaria, con grandes cantidades de burbujeante baba blanca saliendo de su nariz, su boca y hasta sus orejas y sus ojos. Había tomado no menos de siete clases diferentes de Psal simultáneamente.

El Tesoro de Sargadae[editar]

El reinado de terror de Hrazdan había durado menos de 20 años, sin embargo los Sin Cuenta Ladradores habían estado activos antes y después de su ascenso al trono. Puesto que solo una pequeña parte de los tesoros aparentemente habían sido comercializados, la imaginación popular inventó historias salvajemente exageradas sobre el destino de las masivas pilas de oro, plata, diamentes, rubíes, perlas, camafeos, collares, joyas, coronas, sedas finas, telas purpúreas, relojería y otra infinidad de objetos preciosos y lujosos capturados de naves y ciudades a través de décadas. Se habló de las legendarias Catacumbas de Sargadae, de las que se decía eran decenas de niveles poblados de tesoro, que habían servido como espacios de entrenamiento y trance para la cofradía. Ocuparían partes significativas debajo de la ciudad y las colinas rocosas circundantes, con unas especialmente profundas debajo del palacio del Vizir. Las entradas estarían tan ocultas que sólo el uso intensivo de Psal permitiría encontrarlas (varias otras muertes de sobredosis ocurrieron intentando esto). A pesar de la popularidad de las leyendas, estas catacumbas llenas de tesoro nunca fueron encontradas. Los túneles debajo del palacio del Vizir existen, pero son relativamente austeros; Hrazdan personalmente odiaba este palacio como símbolo de su aprisionamiento y ordenó colapsar varias de sus edificaciones y pasajes subterráneos una vez que accedió al sultanato, alimentando por otro lado las especulaciones sobre sus motivos. Varios historiadores insisten en que no existe tal tesoro; que Hrazdan repartía la mayor parte de su botín entre sus subordinados y el pueblo de Sargardae para comprar su lealtad. La razón por la que muchos de ellos no entraban el mercado local era porque sus subordinados psiratas podían venderlos en el exterior, mientras que para el pueblo tenían poco valor como mercadería debido al contexto y saturación, prefiriendo tenerlos o truecarlos personalmente como signos de estatus y curiosidades (el uso de joyas y artefactos como dote para boda era común). Sin embargo la visión de que esto fuera todo no es universal; otros apuntan que un místico tan orientado hacia el futuro como "El Perro de las Playas" no desperdiciaría seguramente todo su tesoro, y que sus habilidades psíquicas le permitirían planificar y ocultar riquezas a niveles insospechados. "Sin dudas alguien tan obsesionado con el porvenir tendría tendencias a asegurar tener enormes reservas para enfrentar cualquier futuro que premonice", opinó el académico de las psales Tariq Hussim de Monterosso. Sea como sea el debate, nada fue hallado capaz de confirmar o desmentir los rumores.

Posiblemente no se pueda conocer la verdad de este "tesoro", ya que han pasado siglos desde la muerte de su acumulador. Aquellas cofradías de piratas que reclaman descender de Los Sin Cuenta Ladradores (algunos de ellos kinocéfalos) probablemente mienten para acceder a su prestigio; otras son seguramente meras invenciones. En cualquier caso, ninguna opera ya en la zona de Sargadae, habiendo vuelto esta ciudad a tiempos más civilizados y formando parte de la Hegemonía Pilehswar.

Fuentes[editar]

Las fuentes se componen de referentes bibliográficos ficticios.

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