Historia de la nigromancia

De Bestiario del Hypogripho
Pythia en el Oráculo de Delfos.

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La Nigromancia es la práctica mágica, teúrgica o esotérica que implica la comunicación con los muertos mediante la evocación de sus espíritus como Fantasmas o visiones, o mediante la resurrección con diversos propósitos.

  • El contacto a conversación con personas fallecidas.
  • La adivinación de cualquier clase.
  • conseguir señales o mensajes para predecir eventos futuros.
  • Descubrimiento de conocimientos ocultos.
  • Devolver a la vida a una persona.
  • Utilizar a los muertos como arma, y muchas otros propósitos.

Dependiendo de como se lleven a cabo y como se describan estas practicas y como las considere una cultura u otra, esto es categorizado como magia negra, magia de muerte, magia de sangre, magia de almas, brujería o como algún tipo de práctica prohibida que mezcla uno o varios de estos tipos.

Antigüedad[editar]

La nigromancia primitiva estaba relacionada con el chamanismo, que invoca a espíritus como los fantasmas de los antepasados, y probablemente evolucionó a partir de él. Los nigromantes clásicos se dirigían a los muertos en "una mezcla de chirridos agudos y zumbidos graves", comparable a los murmullos de los chamanes en estado de trance[r 1]. La nigromancia estuvo muy extendida en la Antigüedad, con registros de su práctica en el antiguo Egipto, Babilonia, Grecia, Roma y China.

Los nigromantes babilonios se llamaban manzazuu o sha'etemmu, y los espíritus que resucitaban se llamaban etemmu. La religión popular tradicional china implica la nigromancia en la búsqueda de la bendición de los antepasados muertos a través de muestras rituales de piedad filial.

Grecia clásica[editar]

El relato literario más antiguo de la nigromancia en Grecia se encuentra en la Odisea de Homero. Siguiendo el consejo de Circe, una poderosa hechicera, Odiseo viaja a las puertas del inframundo griego sin llegar a entrar plenamente. Su objetivo es conocer la manera de volver a su patría. Esto lo hace con una ceremonia de Nekyia, levantando los espíritus de los muertos mediante el uso de hechizos que Circe le ha enseñado. Él desea invocar y preguntar a la sombra del adivino Tiresias. Sin embargo, no puede convocar el espíritu del vidente sin la ayuda de otros.

Los pasajes de la Odisea contienen muchas referencias descriptivas a los rituales nigrománticos: los ritos deben realizarse alrededor de un pozo con fuego durante las horas nocturnas, y Odiseo debe seguir una receta específica, que incluye la sangre de los animales sacrificados. Esta será una libación para que beban los fantasmas mientras recita oraciones tanto a los fantasmas como a los dioses del inframundo.[r 2]

En su obra Geographica, en el libro XVI, capitulo 2, sección 39, Estrabón se refiere a los muchos tipos de adivinos que hay en el mundo antiguo. Entre ellos los Necyomanteis "adivinos de los muertos", los Lecanomanteis (Los adivinos que utilizaban un plato en el que se vertía agua y se hacían flotar pequeñas imágenes de cera.) y los Hydromanteis (adivinos mediante la forma del agua)[r 3]. Estrabón también nombra como practicantes de adivinación y astrología a asirios, persas, caldeos y tirrenos.

Los rituales de nigromancia en la antigüedad podían ir desde plegarias y rezos sencillos hasta eventos bastante elaborados, involucrando círculos mágicos, Talismanes, y encantamientos. El nigromante también podría rodearse de aspectos mórbidos de la muerte, que a menudo incluían usar la ropa del difunto y consumir alimentos que simbolizaban la falta de vida y la descomposición, como el pan negro sin levadura y el jugo de uva sin fermentar. Algunos nigromantes llegaron incluso a participar en la mutilación y consumo de cadáveres.[r 4] Estas ceremonias pueden prolongarse durante horas, días o incluso semanas, lo que conduce a la eventual invocación de espíritus. Con frecuencia se realizaban en lugares de entierro u otros lugares que se ajustaban a las creencias o prácticas culturales. Además, los nigromantes preferían convocar a los recién fallecidos basándose en la premisa de que sus revelaciones se expresaban con mayor claridad. Este marco de tiempo generalmente se limitaba a los doce meses siguientes a la muerte del cuerpo físico. Una vez transcurrido este período, los nigromantes evocarían el espíritu fantasmal del difunto.[r 5]

Mientras que algunas culturas consideraban que el conocimiento de los muertos era ilimitado, los antiguos griegos y romanos creían que las sombras individuales solo sabían ciertas cosas. El valor aparente de su consejo puede haberse basado en cosas que sabían en vida o conocimientos que adquirieron después de la muerte. Ovidio escribe en sus Metamorfosis sobre un mercado en el inframundo donde los muertos se reúnen para intercambiar noticias, rumores y chismes.[r 6][r 7]

Creciente Fértil[editar]

En muchos sitios de mesopotamia y el levante la adivinación estaba muy extendida. Los Cananeos adoptaron estas practicas de pueblos con los que convivían. Algunos pueblos estaban a favor de estas prácticas y otros en contra. Con la aparición de la tradición judía, estos rituales se prohibieron para ellos.

El Libro de Deuteronomio (Deuteronomio 18:9–14) advierte explícitamente a los israelitas que no se involucren en la práctica cananea de adivinación de los muertos:

9 Cuando hubieres entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás á hacer según las abominaciones de aquellas gentes.

10 No sea hallado en ti quien haga pasar su hijo ó su hija por el fuego, ni practicante de adivinaciones, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, 11 Ni fraguador de encantamentos, ni quien pregunte á pitón, ni mágico, ni quien pregunte á los muertos. 12 Porque es abominación á Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios las echó de delante de ti. 13 Perfecto serás con Jehová tu Dios.

14 Porque estas gentes que has de heredar, á agoreros y hechiceros oían: mas tú, no así te ha dado Jehová tu Dios. (Deuteronomio 18:9–14[r 8]).

En Levítico 20:27 se prescribe que todos aquellos que sean adivinos, oráculos o nigromantes serán apedreados:

27 Y el hombre ó la mujer en quienes hubiere espíritu pithónico ó de adivinación, han de ser muertos: los apedrearán con piedras; su sangre sobre ellos. (Levitico 20:27[r 9]).

Como los hebreos eran pueblos cananeos, esta petición religiosa no siempre fue atendida y algunos seguían siendo favorables a la adivinación.

Uno de los testimonios que tenemos de que en esta época se seguía practicando la nigromancia y la adivinación es en el reinado de Saúl. Se cuenta que el rey Saúl hizo que una mujer de Endor invocara el espíritu de Samuel del Sheol usando un foso de conjuración ritual. Samuel era un Juez bíblico y profeta. (Samuel 28:3–25[r 10][r 11]).

Al ser Saúl el máximo dirigente en su época, él podía decidir prohibir o no el uso de nigromancia. Aquellos que creían que esto era un grave transgresión atribuyeron su posterior caída al uso de estas practicas. Eso se recoge en la biblia Crónicas 10:13.

Primeros siglos en Europa[editar]

La nigromancia en Europa en siglos posteriores era una mezcla entre las creencias paganas y tribales locales, las influencias árabes y orientales y la creciente influencia cristiana y judía. Dependiendo de cuales tuvieran más peso, el resultado era una creencia u otra. Las influencias árabes otorgan un peso a la magia del astral, astrología y matemáticas. Las influencias árabes son evidentes en los rituales que involucran las fases de la luna, la ubicación del sol, el día y la hora. La fumigación y el acto de enterrar imágenes también se encuentran tanto en la magia astral como en la nigromancia. Las enseñanzas cristianas y judías aportan un trasfondo de exorcismo y brujería con temas subterráneos y diabólicos. Los rituales de convocatoria de espíritus o Nekyias se mantienen como parte de la tradición cristiana.[r 12]

Edad media en Europa[editar]

Los practicantes de nigromancia eran a menudo miembros del clero cristiano, aunque también había practicantes no clericales. En algunos casos, los meros aprendices o los aspirantes a trabajos religiosos accedían a estas prácticas. Los practicantes estaban conectados por la creencia en la manipulación de seres espirituales, especialmente demonios, y prácticas mágicas. Estos practicantes casi siempre estaban alfabetizados y bien educados. La mayoría poseía conocimientos básicos de exorcismo y tenía acceso a textos de astrología y de demonología. Esta educación no siempre estuvo ligada a la guía espiritual y los seminarios eran casi inexistentes. Esta situación permitió que algunos aspirantes a clérigos combinaran ritos cristianos con prácticas ocultas a pesar de su condena en la doctrina cristiana.[r 13]

Muchos autores medievales creían que la resurrección real requería la asistencia de Dios. Así que o la nigromancia existía y era real, y por lo tanto era teúrgia y obra de dios o no era una resurreción real.

  • Los monoteístas no consideraban a la nigromancia como una resurrección real.
  • Los duoteístas pensaban que tanto Dios como lucifer tenían poderes para resucitar.
  • Los politeistas atribuían a muchos dioses y poderes la capacidad de resucitar.

Los autores cristianos vieron generalmente la nigromancia como conjurar demonios que tomaban la apariencia de espíritus pero que no eran estos espíritus ya que en realidad no tenían poderes para resucitar a nadie. La práctica se conoció explícitamente como maleficium, y la Iglesia Católica la condenó.[r 14] Aunque los practicantes de la nigromancia estaban unidos por muchos hilos comunes, no hay evidencia de que estos nigromantes alguna vez se hayan organizado como grupo. Un punto en común observado entre los practicantes de la nigromancia solía ser la utilización de ciertas plantas tóxicas y alucinógenas de la familia de las solanáceas como el beleño negro (Hyoscyamus niger), el estramonio (Datura stramonium), la belladona o la mandrágora, generalmente en ungüentos o pociones mágicas.[r 15]

Practicas[editar]

Los practicantes medievales creían que podían lograr tres cosas con la nigromancia: manipulación de la voluntad, ilusiones y conocimiento:

  • La manipulación de la voluntad afecta la mente y la voluntad de otra persona, animal o espíritu. Los demonios son convocados para causar diversas aflicciones a los demás, "para volverlos locos, para inflamarlos al amor o al odio, para ganar su favor, o para obligarlos a hacer o no hacer alguna acción".[r 16]
  • Las ilusiones implican la reanimación ilusoria de los muertos, la evocación de comida, bebida, entretenimiento o un medio de transporte.
  • El conocimiento se descubre cuando los demonios proporcionan información sobre varias cosas. Esto podría implicar la identificación de delincuentes, la búsqueda de elementos o la revelación de eventos futuros.

El acto de realizar la nigromancia medieval generalmente involucraba círculos mágicos, conjuros y sacrificios como los que se muestran en el Manual de Munich de Magia Demoníaca. También conocido como Liber incantationum, exorcismorum et fascinationum variarum o Biblioteca Estatal de Baviera CLM 849.

  • Los círculos mágicos generalmente se trazaban en el suelo, aunque a veces se usaba tela y pergamino. Se pueden dibujar o colocar varios objetos, formas, símbolos y letras que representan una mezcla de ideas cristianas y ocultas. Por lo general, se creía que los círculos empoderaban y protegían lo que contenían, incluida la protección del nigromante de los demonios conjurados. Un texto conocido como el Heptameron explica así la función del círculo:
"Pero debido a que el mayor poder se atribuye a los Círculos; (Porque son ciertas fortalezas para defender a los operadores a salvo de los Espíritus malignos;)..."
-Heptameron.
  • La conjuración es el método de comunicación con los demonios para que entren en el mundo físico. Por lo general, emplea el poder de palabras y posturas especiales para llamar a los demonios y, a menudo, incorpora el uso de oraciones cristianas o versículos bíblicos. Estos conjuros pueden repetirse en sucesión o repetirse en diferentes direcciones hasta que se complete la convocatoria.
  • El sacrificio era el pago por convocar. Aunque puede involucrar la carne de un ser humano o animal, a veces puede ser tan simple como ofrecer cierto objeto. Las instrucciones para obtener estos artículos solían ser específicas. El momento, la ubicación y el método de recolección de elementos para el sacrificio también podrían desempeñar un papel importante en el ritual.[r 17]

Las raras confesiones de los acusados de nigromancia sugieren que hubo una gran variedad de hechizos y experimentos mágicos relacionados. Es difícil determinar si estos detalles en sus confesiones se debieron a sus prácticas o si fueron coaccionados por sus interrogadores para que las confesaran. El veredicto de un tribunal eclesiástico parisino de 1323 dice:

"un grupo que conspiraba para invocar al demonio Berich desde dentro de un círculo hecho con tiras de piel de gato"

Según este tribunal participaba en algo que definían como "nigromancia".[r 18]

Herbert Stanley Redgrove afirma que la nigromancia es una de las tres ramas principales de la magia ceremonial medieval, junto con la magia negra y la magia blanca.[r 19] Esto no se corresponde con las clasificaciones contemporáneas, que a menudo combinan "nigromancia" ("conocimiento negro") con "necromancia" ("conocimiento de la muerte").

Renacimiento europeo[editar]

Grabado de los ocultistas John Dee y Edward Kelley "en el acto de invocar el espíritu de una persona fallecida". De la obra Astrología (1806) de Ebenezer Sably.

Pasados los siglos, en Europa se llegó a una política más laxa para la utilización de parafernalia religiosa. Debido a esto y a que los practicantes de lo oculto eran menos condenados en juicios, los nigromantes y otros practicantes de las artes mágicas pudieron utilizar hechizos con nombres sagrados con impunidad, ya que cualquier referencia bíblica en tales rituales podría interpretarse como oraciones en lugar de hechizos.

Como consecuencia, la nigromancia que aparece en el Manual de Munich es una evolución de estos conocimientos teóricos. Se ha sugerido que los autores del Manual de Munich diseñaron el libro de esta manera a propósito para que pasara la censura y estuviera aún en desacuerdo con la ley eclesiástica. La receta principal empleada a lo largo del Manual usaba el mismo lenguaje religioso y nombres de poder junto con nombres demoníacos. El uso de muchos nombres de Dios distintos y de múltiples conceptos requería que tanto el autor como el lector de tales ritos tuviera familiaridad con los libros de la biblia y la Torá hebrea así como sus textos apócrifos.

Dentro de estos manuales de ocultismo se encuentran conexiones con relatos de tradiciones literarias de otras culturas. Por ejemplo, la ceremonia para conjurar un caballo se relaciona de cerca con el árabe Las mil y una noches.[r 20] Las referencias que se añaden a estos manuales hacen que haya una evolución paralela entre la parte religiosa aceptada y los hechizos a dioses y demonios que se encuentran en estos. Muchos de estos dioses y demonios son adorados o condenados por la religión oficial pero aquí se les da otro contexto, abrahámico, esotérico, demoníaco y/o prohibido. Como el material para estos manuales aparentemente se derivó de textos académicos mágicos y religiosos de una variedad de fuentes en muchos idiomas, los eruditos que estudiaron estos textos probablemente fabricaron su propio manual y libro de consulta agregado con el que trabajar con hechizos o magia.

En los cuadernos de Leonardo da Vinci, se afirma que

"De todas las opiniones humanas, la más tonta es la que trata de la creencia en la Nigromancia, la hermana de la Alquimia, que da origen a cosas simples y naturales."[r 21]
-Leonardo da Vinci

Época moderna[editar]

En la actualidad, la nigromancia se usa más generalmente como un término para describir la manipulación de la muerte y los muertos, o la simulación de esta manipulación. A menudo este poder requiere el uso de rituales mágicos o algún otro tipo de ceremonia oculta. Las sesiones de espiritismo contemporáneas, la canalización de espíritus, los médium y el Espiritualismo bordean la nigromancia cuando se les pide a los espíritus supuestamente invocados que revelen eventos futuros o información secreta. La nigromancia también puede presentarse como sciomancia. Esta puede ser una rama de la Teúrgia siempre y cuando requiere ayuda o poder divino.

En cuanto a la práctica de la nigromancia que ha perdurado de una forma u otra a lo largo de los milenios, en el libro An Encyclopædia of Occultism de L. Spence se afirma:

El arte es de uso casi universal. Existe una considerable diferencia de opinión entre los adeptos modernos en cuanto a los métodos exactos que deben seguirse adecuadamente en el arte nigromántico, y debe tenerse en cuenta que la nigromancia, que en la Edad Media se llamaba hechicería, se funde en la práctica espiritista moderna. Sin embargo, no hay duda de que la nigromancia es la piedra de toque del ocultismo, porque si, después de una cuidadosa preparación, el adepto puede llevar a cabo con éxito la elevación del alma desde el otro mundo, habrá probado el valor de su arte.[r 22]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Las Referencias aluden a las relaciones de un artículo con la "vida real".

  1. Georg Hans Bhawani Luck (2006). Arcana Mundi: Magic and the Occult in the Greek and Roman Worlds—A Collection of Ancient Texts (2nd ed.). Baltimore, MD: Johns Hopkins University Press. ISBN 978-0-8018-8345-3. Página 12.
  2. «La Odisea». Obras completas de Homero (Luis Segalá y Estalella, trad.). Barcelona: Montaner y Simón, Editores. 1927. Visor en línea. Este pasaje aparece en p. 428 y siguientes.
  3. Estrabón. Geografía Estrabón. Geografía. Libro XVI, capitulo 2, sección 39.
  4. Guiley, R. E. (2006). "Necromancy". The Encyclopedia of Magic and Alchemy. New York: Infobase Publishing. pp. 215–216. ISBN 978-0-8160-6048-1.
  5. Lewis, J. R. (1999). Witchcraft Today: An Encyclopedia of Wiccan and Neopagan Traditions. Santa Barbara, CA: ABC-CLIO. ISBN 978-1-57607-134-2. p. 201.
  6. Luck, G. (2006). Arcana Mundi: Magic and the Occult in the Greek and Roman Worlds—A Collection of Ancient Texts (2nd ed.). Baltimore, MD: Johns Hopkins University Press. ISBN 978-0-8018-8345-3., p. 13.
  7. Ovidio. Metamorfosis, Libro IV, Fábula VII, Líneas 440–464.
  8. Wikisource. Biblia Reina-Valera, Revisión 1909. Deuteronomio 18.
  9. Wikisource. Biblia Reina-Valera, Revisión 1909. Levítico 20.
  10. Biblia Samuel 28 con texto simultáneo en hebreo e inglés.
  11. Wikisource. Biblia Reina-Valera, Revisión 1909. Samuel 28.
  12. Kieckhefer, R. (2011). "Chapter 7: Necromancy in the Clerical Underworld". Magic in the Middle Ages (2nd ed.). Cambridge, UK: Cambridge University Press. pp. 151–175. ISBN 978-0-521-78576-1. para esta referencia pp. 165–166.
  13. Kieckhefer 2011, pp. 153–154.
  14. Kieckhefer 2011, p. 152.
  15. Raetsch, Ch. (2005). La enciclopedia de las plantas psicoactivas: etnofarmacología y sus aplicaciones. US: Park Street Press. pp. 277-282. 
  16. Kieckhefer 2011, p. 158.
  17. Kieckhefer 2011, pp. 159–162.
  18. Kieckhefer, R. (1998). Forbidden Rites: A Necromancer's Manual of the Fifteenth Century. University Park, PA: Penn State University Press. ISBN 978-0-271-01751-8. p. 191.
  19. Redgrove, H. S. (1920). "Chapter 7: Ceremonial Magic in Theory and Practice". Bygone Beliefs: Being a Series of Excursions in the Byways of Thought. London: W. Rider & Son. pp. 87–110. OCLC 2784604. pag. 95.
  20. Kieckhefer, R. (1998). Forbidden Rites: A Necromancer's Manual of the Fifteenth Century. University Park, PA: Penn State University Press. ISBN 978-0-271-01751-8. p. 43.
  21. Leonardo. Cuadernos, Volumen 2, Capítulo XIX, Sección III:1213.
  22. Spence, L. (1920). "Necromancy". An Encyclopædia of Occultism. London: Routledge. pp. 286–290. OCLC 264589119. pág. 286.

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