Dragones de Guerra (Glikh)

De Bestiario del Hypogripho
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Los Dragones de Guerra (Sssbanghthar en guedracónico) son una especie de Dragón nativa y exclusiva del poliplano de Glikh. Se caracterizan por su fisionomía baja y compacta. Son incapaces de levantar vuelo debido a su gran peso y alas sólamente vestigiales. Poseen una cultura de batalla que los hace mercenarios altamente confiables para las especies humanoides que disputan los subplanos en forma de imperios expansionistas.

Fisionomía[editar]

Los Dragones de Guerra son bajos y pesados. Tienen patas cortas pero musculosas y poderosas. Se asemejan más a un cocodrilo o lagarto de komodo que otros dragones. Sus huesos no están ahuecados, sino que son fuertes y resistentes. Sus escamas parecen un metal oscuro, y de hecho se cree que poseen componentes metálicos derivados del Oro Mágico, que para ellos es digerible.

Las "alas vestigiales" no son completamente inútiles como se podría pensar. Aunque resultan absolutamente insuficientes para la propulsión, los Sssbanghthar tienen necesidades térmicas, puesto que son de sangre fría. Extender todo lo posible las alas ayuda a calentar su cuerpo con los rayos del poderoso Sol de los Vencedores. A su vez esto permite a los Dragones quemar menos de la Sangre Antigua en su interior para calentarse, lo cual no sólamente incrementa sus energías de reserva sino que permite guardar más de este precioso compuesto para el uso de su terrible aliento ígneo. De otro modo, la Sangre Antigua actúa como una especie de aceite, pudiendo encenderse en el interior del dragón de forma controlada para ayudar en la digestión o calentarlos en momentos sin luz solar - lo cual les permite mantenerse activos por la noche si las circunstancias lo requieren, aunque no lo prefieran debido al gasto de recursos escasos. Esta habilidad también sirve a las hembras para incubar los huevos, y es parte de su dependencia de la Sangre Antigua.

En un apuro, las alas vestigiales tienen espinas óseas filosas en su punta que pueden usarse para atacar a los lados. Sin embargo esta táctica no es usada salvo absoluta necesidad, porque expone a las frágiles membranas a ser fácilmente cortadas. Tras esto habrá pérdida de sangre y de capacidad térmica en el futuro. De hecho, son reconocidas como un punto débil para la infantería que desea atacar a las terribles bestias (aunque sólamente si se puede usar armas tales como picas largas desde los lados, y el animal se encuentra ocupado en otra cosa).

Ciertos Sssbanghthar carecen de alas vestigiales en lo absoluto. Existen debates en si esto es una simple anomalía más perjudicial que otra cosa, o el próximo paso en su evolución.

Las espinas dorsales y los cuernos en su cabeza son una visión común. Además de volverlos más amenazantes, estas también cumplen funciones de protección y en combate. En su boca poseen varias filas de dientes, la mayoría de ellos pequeños, pero muy duros.

Bases de cultura[editar]

Algo que distingue a los Dragones de Guerra de otros animales usados con propósitos bélicos es su compromiso en el combate. Mientras que seres como las Monturas cebráceas y los Oligofantes de las Eso-tepas tienen que ser básicamente forzados a combatir (y por lo tanto su performance es dudosa y su probabilidad de huir si proveidos de la oportunidad, alta), los Dragones de Guerra entran voluntariamente en un contrato inflexible de obediencia absoluta a quienes pagan el valor de su vida.

Los Dragones de Guerra siguen el Shagar-Lgrassa, un código antiguo que regula todos los aspéctos de su vida de manera absoluta e inflexible. Este código no es impuesto externamente, sino que se encuentra tallado en las cavernas ancestrales donde residen (los dragones mismos lo escriben con sus garras, pintan con su sangre y detallan con su fuego). El código no es verbal sino pictográfico, puesto que el sistema simbólico estimula la vista y el olfato para dejar grabadas sus imágenes alegóricas. Un Dragón de Guerra que rompa el Shagar-Lgrassa será excluido por los suyos propios al máximo grado, no considerado un Sssbanghthar y susceptible de ser asesinado en cualquier momento.

El contrato y sus especificidades[editar]

Los Sssbanghthar viven comunalmente en cuevas familiares que poseen pocos individuos adultos. Mientras estan aquí se dedican a comer otros animales, teniendo su preferencia en serpientes y huevos, aunque también pueden comer plantas. Esto no es suficiente para los ejemplares machos adultos, que drenan más y más recursos de su grupo. Eventualmente para sobrevivir tendrán que pasar por el Kubressh-Ladesssa: El contrato que vende su vida a un Imperio de Glikh a cambio del sustento que necesitan para sobrevivir y una prebenda para su cueva.

Tras hallarse en este estado un Dragón, él o su comunidad escribirán en el suelo cercano a su cueva una serie de marcas. Todo humanoide tiene prohibido entrar a la cueva o siquiera acercarse a su entrada; este tabú es universal. Sin embargo, luego de ver la marca, un representante de un Imperio puede dejar justo antes del amanecer una ofrenda específica (y muy abundante) de Sangre Antigua y Oro Mágico sobre un glifo especial escrito en el suelo, conocido como la "Runa Uhghar". De este modo, si la Sangre Antigua y el Oro Mágico eran auténticos, de buena calidad y las cantidades necesarias, sin mediar palabra al amanecer del día siguiente el Dragón disponible se pondrá de motus propio al servicio del Imperio que controle la Comarca en la que se encuentra su cueva.

Sin saberlo los humanoides, el día anterior se dedica a una celebración especial y única, el Mirenkkh-Sathur, una especie de "funeral" donde se especifica que el dragón que sale a dar su vida por la supervivencia de cueva y raza es un héroe "muerto en combate" de antemano. La ceremonia podría describirse sin embargo como no enteramente solemne, ya que es más bien una fiesta donde se espera -y debe- disfrutar lo más posible, ya que podría ser su última oportunidad para hacerlo.

La funcionalidad de este ritual es múltiple: Por una parte, las cuevas no recibirían noticias del Dragón partido (no serían informados por los humanoides, y los dragones no pueden escribir "cartas"), por lo que si está vivo o muerto biológicamente después de esto se encontraría siempre indeterminado. Al decretar su muerte social se salda cualquier posible angustia de separación. Al hacerlo una fiesta que dura un día entero llena de honores y felicitaciones, se recompensa al dragón que se entrega por su comunidad. Y -de manera clave- al considerarlo ya muerto, se impide que regrese y se lo obliga a cumplir su contrato, de tal modo que las relaciones de trabajo mercenario con los humanoides se mantienen constantes y este contrato siempre puede repetirse para sostener a la cueva. A pesar de esto, una vez el dragón homenajeado se ha ido, hay una fase más emocionalmente triste en la cual, también de manera ritualizada, se expresa el pesar de quienes jamás lo volverán a ver. Esta fase, más allá de los dos días iniciales, se extiende por seis semanas, las cuales también se usan para comer y digerir el Oro Mágico y beber la Sangrew Antigua - los cuales son especialmente importantes para los dragones recién eclosionados.

Quienes se quedan[editar]

La sociedad dracónica en las cuevas se consider matriarcal. Las hembras se quedan a cuidar la comunidad local, ocupándose de sus asuntos, y no toman trabajos como mercenarias - salvo casos extremadamente excepcionales. Como tales, nunca pasan por este ritual. Sin embargo, por regla, aunque libres de socializar -y socialmente obligadas en la despedida-, ninguna hembra de una cueva puede ser la pareja de reproducción de un macho local. El por qué será explicado en la próxima sección.

La vida en el ejército[editar]

La expectativa de vida de un Dragón de Guerra una vez auto-vendido a los ejércitos humanoides es altamente variable. Podría morir el próximo día, o podría sobrevivir años o décadas. Podría participar de incontables batallas, o podría morir de aburrimiento en un puesto alejado. Podría pasar hambre -e incluso morir de hambre-, o podría ser sobrealimentado sea por abundancia o por deseo de engordarlo para que actúe como una unidad más grande y pesada.

Sea cual sea el caso, el Murak-Peshontin (así llamados los dragones "muertos en vida") debe4 resignarse completamente a su destino sin chistar, bufar ni quejarse - ni con sus oficiales humanos, ni si hay otros Dragones de Guerra en el ejército (que verían cualquier queja como poco profesional y deshonrosa a su dignidad - después de todo, la supervivencia de la especie en general, y del clan de una cueva en particular, depende de su reputación como guerreros).

En el ejército, la dieta común de los Dragones de Guerra se verá reemplazada en su mayoría por Lechugas Lunares y restos que no puedan comer las tropas. La habilidad de la mezcla gástrica de la especie para disolver huesos, cocinar carnes en su interior con fuego interno, y el alto contenido nutritivo y proteico de estas lechugas, permite a los dragones mantenerse en forma para luchar por un largo tiempo - si las situaciones son suficientemente favorables y los comandantes o sus dirigentes no deciden "ahorrar" en sus raciones.

Reproducción[editar]

Hay una licencia que se le permite ocasionalmente al Murak-Peshontin, sin embargo. Esta es la relacionada con la reproducción. Los Imperios humanoides tienen un interés propio en la creación de dinastías de dragones poderosos en combate que puedan usar para sus ejércitos. Del mismo modo que los caballos de carreras son criados, también lo son los dragones de combate, en cierto modo. Los Sssbanghthar, según los edictos del Shagar-Lgrassa, tienen prohibido reproducirse en su propia cueva - esto es debido a la baja variedad y casi nula selectividad que traería este acto, además de la endogamia. Como las hembras no se alejan lo suficiente para llegar a otras cuevas, queda en los machos vendidos al servicio miliotar fertilizar los huevos de otras comunidades. Sin embargo, no pueden desertar su puesto para hacerlo.

Hay dos formas principales en la que esto ocurre: Una es una orden. Los oficiales de los imperios estarán ocasionalmente atentos a los dragones de mejor reputación en el campo de batalla, los más grandes, los más fieros y los más eficientes. Estos tienen mayores chances de ser seleccionados para ser enviados a otras cuevas a fertilizar sus huevos y de este modo perpetuar su genética para un mayor futuro servicio a sus "señores". Sólo hay un caso en el que el Murak-Peshontin puede y debe negar esto: Si es ordenado a hacerlo -o regresar de cualquier modo- a su cueva de origen. En este caso debe resistirse, dejarse matar, o huir al exilio en caso de que la orden sea insistente. Si regresara a la cueva donde originalmente se lo declaró muerto, sus defensoras lo matarían de hecho, y su memoría sería deshonrada. A pesar de que esto suene dramático, en realidad un regreso por esta causa es prácticamente desconocido y extremadamente improbable: Los oficiales no ignorarán tan absolutamente las objeciones del dragón y generalmente se hallan al tanto, al menos someramente, de esta costumbre. Además, no tienen nada que ganar en hacer que su gran arma de guerra tenga una muerte ignominiosa. Por lo tanto, es generalmente reconocido como un honor ser convertido en un "semental", aunque los machos adultos ya vendidos no tienen negocio en quedarse en ninguna cueva extraña -ni se les permitiría, en general, monopolizarla de esa forma- y por lo tanto, como regla, volverán siempre al servicio de sus señores. La segunda forma en la que estas "excursiones" ocurren es un dragón indicando la cercanía de una cueva dracónica por las inmediaciones donde su unidad está estacionada o transitando. Como máximo, puede pedir una breve licencia de su puesto para hacer una excursión a esa cueva. Sin embargo, debe atenerse a la negativa si su oficial superior la deniega, algo relativamente común si la unidad se encuentra en tránsito ya que no puede "permitirse" ninguna demora. En los casos donde los regimientos estan estacionados por largos períodos, estas licencias pueden llegar a ser mucho más comunes.

Muerte en combate[editar]

La muerte en combate de un Murak-Peshontin suele ser absolutamente ignominiosa para los humanos y se le acuerda poco más honor militar que a un carro de guerra o aparato construido para el combate. Sin embargo, si otros Dragones de Guerra conocen en primera mano de su fin, contarán la historia entre ellos y comentarán sobre su dignidad -inclusive en las cuevas que visiten, si llegan a ello-, promoviendo de este modo no sólo su propio renombre como alguien que vio combate también, sino fundamentalmente la cultura de crecer para la guerra. Las hembras pueden repetir estos relatos a sus hermanos e hijos, alentándolos de este modo a ser fieros guerreros y no temer a la muerte. Los relatos de segunda y tercera mano por parte de otros machos, por otro lado, están prohibidos, ya que se considerarían presumir de eventos en los que no tomaron parte.

Usos imperiales[editar]

En relación a su poderío, normalmente se estima con bastante precisión que un sólo Dragón de Guerra en óptima forma, sin ninguna herida, puede vencer hasta tres divisiones enteras de infantería armada con espadas y picas, sin morir en el proceso. Sin embargo, incluso en este caso esto sólo puede ser realizado a gran costo para su integridad física y salud (y a las reservas de alimento del ejército que lo utilice); todo por lo cual, aunque poderosos, su uso debe darse con mesura para inclinar la balanza en situaciones clave y no en sustición completa de las fuerzas regulares. Conversamente, el uso de un Dragón de Guerra para ocupar o defender sitios de bajo interés como comarcas sin recursos, o tomar territorios sin defensas adecuadas, es un desperdicio de su potencial estratégico y los recursos que lo mantienen (además de herir el orgullo y entrenamiento del Dragón involucrado, que puede volverse depresivo o complaciente); especialmente cuando las unidades de a pie ya son más que adecuadas para estos roles. El correcto uso de un Dragón de Guerra no es ni suicida ni excesivamente cauteloso, sino que resfuerza a las tropas en los puntos claves de la guerra y defiende los sitios de altísimo valor en las comarcas fronterizas a adversarios potentes, a las cuales el oponente acumula fuerzas para atacar en su lado de las líneas demarcatorias. Es difícil encontrar una mayor disuasión para una invasión que uno o dos Dragones de Guerra esperando del otro lado de la frontera, suficiente para repeler o aplastar la mayoría de las ofensivas, especialmente si poseen el apoyo adecuado de armas combinadas

Mitopoesis y posible pasado evolutivo[editar]

Historias inmemoriales hablan de la capacidad de dragones de hacer magia; esta especie ancestral debe haber sido distinta, y, según los relatos, más agraciada. La capacidad mágica de cosas como "conceder deseos" hace mucho fue atrofiada en los modernos dragones de guerra, adaptados completamente para las labores de combate que con tanta presteza resultan la forma más eficiente de obtener los recursos y alimentos que necesitan para reproducirse y sobrevivir. De hecho, el abultado "pago" inicial de Oro Mágico y Sangre Antigua que demanda el reclutar un Dragón de Guerra es destinado por ellos en su mayoría a los otros de su guarida, para ayudarles a crecer y desarrollarse, ya que se cree que viven en comunidades familiares en sus cavernas campestres y cuevas al pie de las montañas.

Los mitos contados de esta forma sobre los Dragones, inadvertidamente, tienen una contraparte en las propias historias que los dragones se cuentan generacionalmente. La moraleja parece ser la misma: Los dragones de antaño, ligeros, juguetones y mágicos, eran sin embargo demasiado débiles para sobrevivir en el duro mundo. De ahí la justificación de una cultura más fría y despiadada, sin lugar prominente al juego o la creatividad, por estar enfocada en la batalla - y la aptitud para la supervivencia de la especie.

Según las Hipótesis del Complot, estos dragones nunca fueron mágicos y las historias se tratan de "falsas memorias colectivas" implantadas deliberadamente por una inteligencia oculta en la Luna Glial. El propósito sería trabar a las especies de Glikh en un ciclo interminable de violencia, y desprestigiar cualquier potencial o alternativa distinta.

Fuentes[editar]

⚜️[editar]

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