Bestiateca:Glosario de la adivinación (DDM)

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A lo largo de los siglos han ido creándose cientos de sistemas de adivinación. Aquí están algunos de nuestros favoritos:

Glosario de adivinación[editar]

Aeromancia[editar]

Con este antiguo sistema de adivinación no se predice el tiempo, sino que es el tiempo el que predice el futuro. Los creyentes veían profecías en las condiciones atmosféricas, o sea, en truenos, relámpagos, las formas de las nubes, la dirección y fuerza del viento, y la presencia de halos alrededor del Sol o de la Luna. La aeromancia era practicada por los sacerdotes de Babilonia, y es uno de los sistemas adivinatorios más antiguos.

Alectromancia[editar]

Un gallo (alektor en griego) era la clave de esta antigua forma de adivinación. Se trataba de dibujar las letras del alfabeto alrededor de un gran círculo y poner granos de trigo sobre cada letra. El orden en que el gallo iba comiéndose los granos revelaba un mensaje. Si las palabras no tenían ningún sentido, el adivino las interpretaba. En cuanto el gallo se comía un grano, se volvía a poner otro en la letra para que todas pudieran aparecer tantas veces como el mensaje lo requiriera.

Alomancia[editar]

Hubo un tiempo en que en muchas partes del planeta se creía que la sal poseía propiedades mágicas. En este sistema de adivinación, el practicante echaba un puñado de sal sobre una superficie y después interpretaba las figuras que habían aparecido. Esta antigua práctica puede estar relacionada con la superstición de que derramar la sal da mala suerte, o con la idea de que echar un puñadito por encima del hombro (normalmente el izquierdo) da buena suerte o bien ahuyenta la mala fortuna.

Apantomancia[editar]

Encontrarse con un animal por azar era algo que se consideraba lleno de significado. En la Europa medieval, cruzarse accidentalmente con una cabra o con una liebre era señal de buena suerte inminente, sobre todo si se veía a la liebre escapando de unos sabuesos. Ver un murciélago, un cuervo o un asno era mala señal. La interpretación de estos encuentros fortuitos varía según la cultura. En Estados Unidos cruzarse con un gato negro suele considerarse indicio de mala suerte, mientras que en el Reino Unido puede tener justo el significado contrario.

Astragalomancia[editar]

La adivinación mediante dados se remonta al antiguo Egipto, y a lo largo de los siglos han ido transmitiéndose muchos métodos diferentes. (Si te estás preguntando de dónde procede el nombre, es de la palabra griega astrágalos, que se refiere a un hueso pequeño de animal, que era el material original con que se fabricaban los dados). Un librillo medieval explica un sistema muy simple, con tres dados. Sacar tres seises significa que tus deseos se van a hacer realidad. Dos seises y un dos indicaban éxito, pero con esfuerzo. Un seis y dos cuatros significaban que era mejor que te olvidaras del asunto, pues lo que deseabas no era buena idea.

Bibliomancia[editar]

Solo hace falta un libro. El adivino plantea una pregunta, abre el libro al azar y, con los ojos cerrados, pone el dedo en algún sitio de la página. La frase o el párrafo donde está el dedo se toma como respuesta, o al menos como un comentario sobre la pregunta. La Biblia fue el libro elegido durante siglos, pero después se hicieron más populares los clásicos (Homero, Virgilio y Shakespeare). De todos modos, prácticamente cualquier libro puede servir, incluso este.

Cermomancia[editar]

Este antiguo sistema, de uso muy extendido, se centra en la cera derretida en un cuenco de metal. La cera caliente va vertiéndose poco a poco en otro cuenco lleno de agua fría. En cuanto la cera toca el agua, se solidifica y adquiere formas diferentes que luego son interpretadas por el vidente. A lo largo de los siglos se han recogido una serie de interpretaciones fijas para cada forma, de manera que cualquier persona puede aprender el sistema. Esas mismas interpretaciones fueron aplicadas después a la taseomancia, la lectura de las hojas del té.

Geomancia[editar]

Se recoge un puñado de arenilla con las manos y se echa suavemente al suelo. El vidente interpreta las siluetas que se han formado. Hay una versión más reciente llamada geomancia de papel, en la que el adivino plantea una pregunta y, con los ojos cerrados, apoya la punta de un lápiz sobre una hoja de papel y empieza a dibujar garabatos. Transcurrido el tiempo que considere necesario, termina el proceso y se interpretan los dibujos.

Hidromancia[editar]

En varias formas de adivinación, el agua era un elemento importante. Hay un método, que se practicaba en la antigua Grecia, consistente en lanzar tres piedras al mismo tiempo dentro de un charco de agua mansa. La primera piedra era redonda, la segunda, triangular, y la tercera, cuadrada. El adivino estudiaba los dibujos que hacían las ondas concéntricas y buscaba imágenes o reflejos que pudieran ser interpretados.

Murmancia[editar]

Adivinación basada en el aspecto, color y sonidos de los ratones. Se extraía una gran variedad de predicciones, desde guerras hasta hambrunas, a partir de la observación directa de los ratones, y a veces de las ratas, así como de las señales de su presencia: huellas o marcas hechas con los dientes. El historiador romano Heródoto relató la derrota de un ejército ocurrida después de una plaga de ratas. Sin embargo, más bien parece tratarse de un resultado lógico, y no una predicción, ya que las ratas royeron los carcajes y los arcos de los soldados, dejándolos virtualmente desarmados.

Pedomancia[editar]

Semejante a la quiromancia, pero con las plantas de los pies. Este sistema de adivinación se usó mucho en la antigua China.

Xilomancia[editar]

La forma en que quedaban en el suelo las ramas de árboles caídas, astillas, palitos y otros trozos de madera eran estudiados e interpretados por los videntes de la época de la Biblia. Al principio solo se usaban las ramas que habían caído de forma natural. Pero métodos posteriores arrancaban la mitad de la corteza de las ramas y la tiraban al suelo. Se interpretaba solo las que caían con la parte interior de la corteza hacia arriba[b 1].

Bibliografía[editar]

La Bibliografía se compone de recursos informativos que existen en la "vida real".
  1. Allan Zola Kronzek, Elizabeth Kronzek (2010, edición ampliada/digital): El diccionario del mago Icon pdf.png. pp. 19-22.

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