Bestiateca:Yü controla la inundación (DDEC)

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Yü controla la inundación[editar]

Yao fue el primero emperador humano que gobernó China y fue el gobernante más sabio y compasivo que jamás haya existido. Llevaba una vida muy sencilla, sin ninguna clase de lujos y ponía todo su esfuerzo en ocuparse de su pueblo. Sin embargo era el más desdichado de los emperadores. Su reino había quedado arrasado cuando los diez soles brillaron simultáneamente en el cielo. Luego, cuando la tierra se estaba recobrando, una terrible inundación estuve de nuevo a punto de destruirlo. Tiandi, el gran dios del cielo, contemplaba a los hombres y sus perversas acciones y, sin tener en cuenta el sufrimiento de los inocentes, había enviado al dios del agua para que inundara sus campos y sus casas. Muchos dioses se apiadaron de la humanidad, entre ellos un blanco caballo celestial llamado Gun. Gun, más afectado que los demás, suplicó en vano a Tiandi, y al no conseguir nada, empezó a vagar por los cielos sumido en la tristeza.

Un día encontró a dos amigos, una lechuza y una tortuga. Estos, al verle tan desolado, le preguntaron cuál era su pena.

—La tierra está inundada —replicó Gun—, y yo no puedo hacer nada para salvarla.
—Detener una inundación en la tierra no es tan difícil —dijo la lechuza—. Necesitas simplemente una sustancia preciosa que se llama Shirang. Parece un simple pedazo de tierra, pero es mágica. Si logras conseguir aunque sea un poquito, podrás dominar cualquier inundación. El Shirang, al entrar en contacto con el agua, aumenta de tamaño, se hincha y se hincha y se hace impenetrable. Claro que, por supuesto, está escondida y bien custodiada.

Después de numerosas pesquisas, Gun consiguió averiguar dónde estaba escondida la arcilla mágica. Robó unos cuantos puñados, los llevó cuidadosamente a la tierra y sin pérdida de tiempo construyó un enorme dique que retuvo la inundación. La alegría y la gratitud de la gente fue suficiente para recompensarle, pero el gran dios Tiandi no estaba tan contento. En realidad estaba terriblemente airado contra él y envió al dios del fuego a matar a Gun y llevarse la arcilla mágica, de modo que la tierra quedó otra vez sumergida bajo la corriente.

Pero como Gun no había llevado a término su trabajo, su espíritu no murió. Al contrario, en su interior se engendró un hijo que llevaría a cabo la empresa de su padre. Durante tres años, los hombres observaron el cuerpo de Gun hasta que hijo, llamado Yü, estuvo a punto de emerger. Tiande se enfureció de nuevo y envió a un dios para matarle. El dios golpeó el cuerpo de Gun con su espada, pero en lugar de darle muerte liberó al hijo de Gun, quien entró en el mundo con el aspecto de un inmenso dragón.

La fiera apariencia del dragón y la determinación que lo había formado aplacaron a Tiandi y le permitió detener la inundación.

La labor de Yü no fue fácil, pues el dios del agua, Gonggong, que andaba libre por la tierra, no quería retirarse sin luchar e ignoraba los designios de Yü. Este le desafió y lo derrotó. Luego dio a los hombres pedacitos de la arcilla mágica para que construyeran un nuevo dique para retener las aguas. Pero sabía que esto no era una solución definitiva, así que a continuación ordenó a los hombres que cavaran canales para que el agua pudiera ir a dar al mar sin causar daños. Volviendo a adoptar su forma de dragón enseñó, cavando con la cola, como había de hacerse, y las aguas que por este procedimiento se dirigieron hacia el mar constituyen hoy los grandes ríos de China.

Yü llegó a los treinta años sin haber tenido ni un minuto para pensar en su matrimonio. Sin saber cómo elegir esposa esperó una señal, que pronto apareció en forma de zorra blanca con nueve colas. La zorra le condujo hasta una muchacha que vivía cerca del monte Tu. Allí mismo se casaron y empezaron una feliz vida juntos.

La mujer de Yü, sin embargo, no sabía que su esposo era un dios, y unos meses después su ignorancia causó un terrible accidente. Se hallaba ella esperando su primer hijo mientras su marido continuaba ocupado en las obras de canalización del agua. Para poder cavar un túnel, Yü se transformó en oso. Ella lo vio y echó a correr aterrada. Él la siguió para explicárselo, pero ella corrió más y más hasta que cayó exhausta y se transformó en una piedra. Horrorizado, Yü levantó la piedra y la golpeó diciendo:

—¡Dame mi hijo!

La piedra se abrió y nació el hijo de Yü, Chi.

Con la ayuda de su hijo, Yü continuó su obra de dominar las aguas y matar los monstruos que habían aparecido durante las inundaciones. En su vejez fue elegido emperador, sucediendo en el trono al hijo de Yao y reinó sabiamente en el país hasta su muerte[b 1].

Bibliografía[editar]

La Bibliografía se compone de recursos informativos que existen en la "vida real".
  1. Tao Tao Liu Sanders (1980): Dragones, dioses y espíritus de la mitología china, p. 33 y 34.

⚜️[editar]

 Avatar Jakeukalane.png  Artículo transcrito por Jakeukalane
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