Bestiateca:Momia (DDM)

De Bestiario del Hypogripho

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Momia[editar]

Lo que más miedo le da a Parvati Patil es tener que enfrentarse a una momia, y no se lo reprochamos. Después de todo, para ella una momia no es una figura de esas que se pueden ver descansando pacíficamente en el sarcófago de un museo, sino más bien una de las que salen en las películas de terror: un alto monstruo que persigue a sus víctimas con los brazos extendidos y los vendajes que se le van deshilachando poco a poco.

Aunque «momia» es un término muy amplio y sirve para referirse a cualquier cadáver que se conserva durante un tiempo más largo del normal, la imagen común de las momias envueltas en vendajes está inspirada en la antigua práctica egipcia de la momificación, un proceso en el que se extraían todos los fluidos corporales, se embalsamaba el cuerpo con un compuesto químico especial llamado natrón y luego se envolvía con vendas de lino. Entre el 3000 a. C. y el 200 d. C., los antiguos egipcios conservaron de este modo a millones de humanos y animales, guardaron sus restos en pirámides o en tumbas subterráneas y construyeron elaboradas ciudades de los muertos conocidas como necrópolis. Los egipcios se tomaban todas estas molestias porque creían que las almas de los difuntos necesitaban un cuerpo intacto para continuar su viaje hacia el otro mundo. También pensaban que durante ciertas ceremonias religiosas importantes, el espíritu, o ka, de un difunto podía volver a entrar en la momia y relacionarse con los vivos.

Aunque los egipcios dejaron de momificar a sus muertos alrededor del siglo I d. C., las momias continuaron formando parte de la imaginación popular. Durante la Edad Media, el polvo de momia machacada era un ingrediente corriente de muchos medicamentos y pociones mágicas. Tras la invasión napoleónica de Egipto, en 1798, las momias estuvieron muy buscadas como curiosidad histórica y objeto de coleccionista. El aventurero italiano Giovanni Belzoni hizo una pequeña fortuna robando en antiguas tumbas egipcias, sacando las momias y exhibiéndolas por toda Europa. En la década del 1830, el amigo de Belzoni, Thomas Pettigrew, comenzó a organizar ceremonias, a las que se asistía pagando, en las que se despojaba a las momias de su vendaje. Estos acontecimientos se hicieron tan populares que, al menos en una ocasión, incluso no se pudo dejar entrar al arzobispo de Canterbury por falta de espacio. A finales del siglo XIX, era posible conseguir una momia egipcia auténtica en casi cualquier casa de subastas inglesa, y muchos elegantes caballeros ingleses tenían una momia o dos escondidas en el ático (¡solo por el gusto de tenerlas, al parecer!).

Estas actividades tan morbosas no tardaron en despertar la fértil imaginación de los escritores, que empezaron a publicar con gran éxito cuentos sobre momias resucitadas. En el relato humorístico de Edgar Allan Poe Conversaciones con una momia, escrito en 1845, un grupo de caballeros obsesionados con Egipto se cuelan en un museo en plena noche y resucitan un antiguo cadáver egipcio aplicándole electricidad. Pero se llevan una desagradable sorpresa cuando descubren que su recién resucitado amigo no es el monstruo primitivo y sin cultura que esperaban, sino un amable noble de tres mil años que sabe más de astronomía, ingeniería y ciencia que cualquiera de los eminentes victorianos que lo han devuelto a la vida. El único invento moderno que impresiona realmente a la momia es una pastilla de menta para el aliento, porque ¡nunca había visto cosa igual!

La historia sobre momias más influyente que se ha escrito nunca es, probablemente, la que Arthur Conan Doyle imaginó en 1892, Lote número 249. Es un cuento memorable acerca de un antiguo egipcio devuelto a la vida para que asesine y destruya. Conan Doyle describe a su momia como «una cosa horripilante y deforme» que acecha a sus enemigos «con ojos ardientes y deshilachados brazos tendidos hacia adelante». Esta descripción resultó lo suficientemente sugestiva para inspirar a miles de imitadores y construir la imagen moderna de la momia como monstruo.

Hoy en día hay casi tantos relatos breves, libros y películas sobre momias como antes había momias auténticas. Pero que no se entere Parvati Patil. Ya tiene bastantes problemas enfrentándose a los monstruos de uno en uno[b 1].

Bibliografía[editar]

La Bibliografía se compone de recursos informativos que existen en la "vida real".

  1. Allan Zola Kronzek, Elizabeth Kronzek (2010, edición ampliada/digital): El diccionario del mago Este icono indica que el enlace anterior es un archivo PDF.Este icono dirige a una versión archivada en Internet Archive del enlace inmediatamente anterior.. pp. 282-284.

⚜️[editar]

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