Bestiateca:Las islas de los Bienaventurados

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Las islas de los Bienaventurados[editar]

Cuando los primeros hombres descubrieron que todos los ríos y corrientes de China se dirigían hacia el gran mar del este, empezaron a preocuparse, pues pensaron que un día aquel mar se llenaría de agua y se inundaría la tierra. Si esto sucediera sería un nuevo desastre para la humanidad. Sin embargo no había por qué alarmarse: al este de los mares, nadie sabe exactamente a qué distancia, había un inmenso golfo. Este golfo era tan profundo que podría decirse que era ilimitado, y tan ancho que nunca podría llegar a llenarse. Hacia él se dirigían todas las aguas del mar, pero nunca se llenaba, ni siquiera cuando recibía no sólo el agua de los ríos, sino la de todos los torrentes de primavera.

En el interior del golfo, la superficie del agua formaba un segundo nivel de mar donde en tiempos hubo cinco grandes islas, cada una con una montaña en el centro. Estas eran las islas del Paraíso, habitadas por dioses y seres inmortales que vivían en palacios de oro con pilares de jade blanco. Los pájaros que volaban por las islas eran blancos como la nieve o tenían el plumaje más brillante y multicolor que pueda imaginarse y los árboles tenían perlas auténticas, y frutos deliciosos, que proporcionaban la inmortalidad a quien los comiera.

Los habitantes de estas islas llevaban una vida libre y feliz. Lo único que les preocupaba era que, por maravillosas que fueran las islas, tenían un inconveniente: eran islas flotantes, no arraigadas en el fondo del mar, sino libres para vagar por el inmenso golfo, que iban de acá para allá, cambiando de lugar y resultando por ello inestables. Cansados de este vagabundeo, los inmortales fueron a hablar con el gran dios del cielo, Tiandi[r 1] (cuyo nombre quiere decir emperador de los cielos), para pedirle que, para su seguridad, fijara las islas. El dios entendió su problema y, aunque él no podía arraigar las islas en el golfo, pues éste no tenía fondo, encontró un modo de ayudarles. Escogió cinco tortugas gigantes y cada una de ellas cargó con una de las islas y nadando la llevó hasta el mar. Las tortugas se movían muy despacio y con mucho aplomo, de manera que los habitantes de las islas no notaron ningún trastorno. Todos estaban satisfechos de la solución hallada por Tiandi.

Sin embargo, llegó la catástrofe. Un gigante de poca inteligencia y menos sentido decidió ir a pescar. Se sentó en una gran roca en el mismo límite de la tierra y echó su sedal hacia las olas distantes, más lejos del punto en que el mar y los cielos se unen. Cuando tiró de la cuerda, ésta pesaba mucho y vio en su extremo dos grandes tortugas dando tumbos en el agua. Las islas que acarreaban en sus lomos se habían sumergido. Contento con su pesca, el gigante se llevó las tortugas a su casa prometiéndose una espléndida comida.

Los habitantes de las islas sumergidas se extrañaron enormemente al ver su mundo boca abajo y sus hermosas casas destruidas. Todos juntos se dirigieron al cielo y se quejaron amargamente al gran dios Tiandi, quien los escuchó con simpatía.

—Desde luego, vuestra situación no tiene arreglo de momento —dijo al final—, pues con gigantes de este tamaño todo podría volver a suceder de nuevo. Lo único que se puede hacer, para que estéis a salvo, es disminuir el tamaño de los gigantes. En cuanto a las otras tres islas, os aseguro que permanecerán a salvo.

Desde entonces los gigantes fueron considerablemente más pequeños y dejaron de ser una amenaza para los habitantes de las islas. Como Tiandi había prometido, las restantes islas no sufrieron ningún daño y siguieron sobre los lomos de las tortugas, estables y seguras. Sus nombres son Penglai, Fanghu y Yingzhou, y de cuando en cuando, desde los primeros días de la historia, se ha oído decir de ellas que son el refugio de los inmortales y otros hombres y mujeres poco corrientes, que allí encuentran la paz fuera de la agitación del mundo humano[b 1].

Referencias[editar]

Las Referencias aluden a las relaciones de un artículo con la "vida real".
  1. No he encontrado este nombre como tal en ningún sitio. Parece una fusión, sin embargo, del concepto Tiān (cielo) y de Shàngdì, el término más conocido para la entidad suprema. Ver Shangdi y Tian.

Bibliografía[editar]

La Bibliografía se compone de recursos informativos que existen en la "vida real".
  1. Tao Tao Liu Sanders (1980): Dragones, dioses y espíritus de la mitología china, p. 18.

⚜️[editar]

Dussiano por asralore.png
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