Bestiateca:Dodo (Ferrer Lerín)

De Bestiario del Hypogripho

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Dodo[editar]

Las Mascareñas —Reunión, alejada seiscientos cincuenta kilómetros al este de Madagascar, Mauricio, emplazada a ciento sesenta kilómetros de Reunión, y Rodríguez, a cuatrocientos cincuenta de Mauricio— son islas oceánicas de origen volcánico, descubiertas por los portugueses a comienzos del siglo XVI, y el escenario de uno de los episodios más dramicos de exterminio de especies animales a cargo del hombre. Tres aves, el Dodo de Mauricio (Didus ineptus = Raphus cucullatus), el Solitario de Rodríguez (Pezohaps solitaria) y el Dronte de Reunión (Raphus solitarius), cuyas fechas de extinción se estiman hacia 1681, 1791 y 1746, respectivamente, sucumbieron a la caza de los marinos de los siglos XVI y XVII, que las describen como animales desgarbados, apáticos e incluso estúpidos, tal vez porque ni huían del hombre ni le hacían frente, a pesar de las agresiones de que eran objeto por parte de él. Las tres especies, muy semejantes entre sí, tienen en común un cuerpo parecido al de una paloma aunque mucho más macizo, rechoncho y de tamaño de un gran pavo, del que emerge la cabeza con un enorme y curvado pico que le confiera una apariencia en cierto modo grotesca. Las alas, extraordinariamente reducidas, perdieron la facultad de volar, muy probablemente ante la falta de predadores terrestres en el ecosistema de las Mascareñas. La historia de los dodos pone de manifiesto la impronta de la insularidad en el destino de las especies. Muy probablemente, las rechonchas y pesadas aves que fueron masacradas a bastonazos por los marinos, en parte para llenar las bodegas de sus barcos con sus cuerpos como reserva de carne, llegaron volado a las islas, en tiempos remotos, cuando su aspecto se asemejaba más a gráciles palomas que a torpes y pesados monstruos ápteros. Es posible que algunos ejemplares de estas sorprendentes aves fueran transportados vivos a Europa, por holandeses, en el siglo XVII. Lo que está claro que ninguno logró sobrevivir a las diferencias climáticas. El único ejemplar disecado del que se tiene noticia, se mantuvo en el Museo de la Universidad de Oxford hasta que fue quemado en el XVIII al comprobar que se había apolillado; quedan la cabeza y las patas. De otros ejemplares se conservan, diseminados en diversas instituciones, diversas piezas óseas, e incluso un par de esqueletos completos[b 1][b 2].

Bibliografía[editar]

La Bibliografía se compone de recursos informativos que existen en la "vida real".
  1. FAUN.: Enciclopedia Salvat de la Fauna, 11 tomos, Pamplona, Salvat S.A. de Ediciones, 1970-1973.
  2. CLAS.: Francisco Bernis, La Clase Aves, Madrid, Editorial Complutense, S.A., 1997.

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