Bestiateca:Cu Chulainn (EDLCQNE)

De Bestiario del Hypogripho

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Cu Chulainn, por Robert Ingpen.
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Cu Chulainn[editar]

Héroe popular irlandés, modelo de todo lo ardiente, galante y místico en el carácter de Irlanda.

De niño se le llamó Setanta, y era hijo adoptivo de cuatro sabios que le enseñaron ciencia, artes marciales, magia y poesía. Demostró por primera vez su temple cuando le dieron a elegir entre una larga vida y la fama, y escogió la fama. Se le predijo que la obtendría en un terrible combate, y que su primera y su última hazaña consistirían en matar a un perro.

Los cuatro sabios impusieron además algunas leyes místicas a Setanta. Entre otras cosas, no debía pasar nunca por una cocina sin probar lo que allí se cocinaba, pero jamás debía comer carne de perro.

La primera profecía se cumplió cuando Setanta sólo tenía siete años. El perro de Cullan el Herrero le atacó mientras él jugaba a la pelota. Setanta le metió la pelota entre los dientes y luego le aplastó la cabeza de un golpe. Cullan se quejó de la muerte de su perro, pero Setanta replicó: «Prometo servir como perro guardián del Ulseter durante el resto de mi vida». Por esta promesa se le llamó Cu Chulainn, que significa «Perro de Cullan».

Después de esta primera hazaña, tuvo que afrontar otros muchos peligros, pero sobrevivió a todos ellos gracias a su valor, habilidad y poderes mágicos. A base de valor y astucia se fue haciendo con todo su equipo guerrero, y era capaz de nadar como un pez, correr como un corzo, y saltar tan alto como un pájaro. En situaciones relajadas era un excelente compañero, de suaves modales y famoso por su habilidad para componer poemas para cualquier ocasión; pero en el campo de batalla era un enmigo terrible.

La fama prometida por los sabios le llegó cuando fue desafiado por los guerreros gigantes Thratauna, Trita y Apta. Sus amigos le suplicaron que no se enfrentase a ellos, pero él se sentía desbordar de ardor guerrero y anasias de fama. Galopó al encuentro de los gigantes en un carro tirado por sus caballos, Negro de Sainglu y Gris de Macha, que habían nacido el mismo día que él.

Presentaba un aspecto espléndido y terrible camino de la batalla, adornado con relucientes joyas y con su largo cabello, teñido de muchos colores, ondeando a la espalda. Al acercarse a sus retadores cantaba un canto de guerra en una voz más alta que el ruido de los cascos, y sus ojos despedían llamas.

Los gigantes no fueron enemigos para él, pues les cortó las cabezas y las colgó de su carro. En el camino de regreso capturó un ciervo para que corriera tras él, y una bandada de cisnes para que volaran, anunciando su llegada.

Los cortesanos temían que pudiera atacarlos en su frenesí guerrero, pero la reina del Ulster ideó un modo de calmarle: le recibió acompañada de sus damas, todas desnudas. Cu Chulainn cerró educadamente los ojos, y los soldados le agarraron y le metieron en agua helada.

Sus deseos de fama y su afición al combate le metieron en muchas aventuras, tanto honrosas como deshonrosas. Sufrió graves heridas, pero nunca se acobardó ante sus enemigos, aunque algunos de éstos le humillaron en ocasiones, como cuando asaltó el Otro Mundo con la ayuda del hechicero Cu Roi, pero luego se negó a compartir con él el botín: Cu Roi enterró a Cu Chulainn hasta las axilas y le afeitó todo el pelo.

La Reina Medb, el principal enemigo del Ulster, lanzó un terrible maleficio que paralizó a todos los guerreros del país excepto a Cu Chulainn. Este tuvo que luchar solo contra las fuerzas de la reina, que convocó hechiceros para acabar con él.

Los hechiceros se enteraron de las reglas que Cu Chulainn no debía infringir, y cuando se dirigía a la batalla encontró tres brujas asando un perro junto al camino. Tuvo que detenerse y comer algo, pero el probar la carne de perro le despojó de sus poderes mágicos.

De este modo, sus enemigos pudieron herirle mortalmente en su última batalla. Escapó a duras penas y se puso a lavarse la herida en un lago, pero mientras lo estaba haciendo, una nutria —a las que también se llama «perros de agua»— acudió a beber el agua mezclada con sangre. Cu Chulainn mató a la nutria y entonces se dio cuenta de que se había cumplido la profecía acerca de su última hazaña. Decidido a no mostrar ninguna debilidad ante sus enemigos, se ató a un pilar de piedra para no retroceder cuando acudieron a matarle[b 1].

Bibliografía[editar]

La Bibliografía se compone de recursos informativos que existen en la "vida real".
  1. Michael Page, Robert Ingpen (1988), Enciclopedia de las cosas que nunca existieron Este icono indica que el enlace anterior es un archivo PDF.Este icono dirige a una versión archivada en Internet Archive del enlace inmediatamente anterior., p. 23.

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Mitología celta:
Cúchulainn
 Avatar Jakeukalane.png  Artículo transcrito por Jakeukalane
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